lunes, 24 de diciembre de 2012

… y mañana Navidad



Que desde que empecéis la fiesta no pare la alegría hasta cuando sea, al menos, el día siguiente y que el año que viene sea mejor y si no… que le den.
Lo dicho, os deseo lo mejor de lo posible. Un abrazo bloggero.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Alzhéimer



Intentó recordar todo lo sucedido a lo largo del día anterior pero no fue capaz. Luego trató de revivir en su memoria algún suceso de la semana pasada pero también fue inútil. Buscó en su cerebro cualquier hecho que pudiera resaltar acaecido en los últimos años y nada, un completo fracaso, por eso a partir de ese mismo instante decidió escribir en un diario todo lo que le sucediera en cada momento del día y así lo fue haciendo a lo largo de toda una semana.
Cuando quiso recordar los sucesos de la última semana, abrió el diario por la primera página y leyó:
Lunes.- No me acuerdo lo que he desayunado. No sé lo que acabo de almorzar. Creo que no he cenado nada pero no sabría decir si es por falta de hambre o por despiste.
Martes.- No hay novedades.
Miércoles.- Nada que reseñar.
Jueves.- La vida sigue igual.
Viernes.- ¿A quién le importa lo que he hecho hoy?
Sábado.- Imposible escribir porque no recuerdo nada de nada.
Domingo.- ¡Hoy sí lo conseguí, Domingo es mi primo!

… y se durmió feliz.

martes, 18 de diciembre de 2012

Se estrenaba



Era medianoche, la oscuridad reinaba hacía ya al menos cuatro horas y los perros no paraban de ladrar. Atisbó por una rendija de la persiana pero no pudo ver nada tanta era la ausencia de luz. Se quedó absolutamente inmóvil y callado para tratar de detectar algún ruido, aunque fuera sólo un rumor, pero nada se oía.
Los perros seguían con su coro de ladridos incesante. Se estaba poniendo francamente nervioso. El vecino, pensó, podría haber tenido gatos que no arman tanta escandalera y él estaría más tranquilo para romper el cristal de la ventana y entrar a perpetrar su primer robo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Un inquietante encuentro



Lloviznaba desde antes de anochecer y el desgastado pavimento semejaba un extraño espejo en el que se reflejaban las mortecinas luces de las farolas. Una sombra se vislumbraba en medio de la penumbra reinante, se movía lentamente como si no tuviera fuerzas para caminar, sin embargo, aunque a duras penas, podía distinguirse que se trataba de una mujer que cruzaba la calle embutida en un gabán oscuro.
La curiosidad me hizo acercarme a ella pero procurando que no me viese, me deslicé a lo largo de las fachadas de las casas que se encontraban a su espalda hasta que me coloqué a su altura al otro lado de la calle. Cuando se situó bajo una de las farolas pude observar con más detalle a la desconocida: cabello blanco y largo que llevaba empapado de agua así como el abrigo que chorreaba por su borde inferior y debía pesarle sobremanera de ahí su cansino caminar. No alcancé a ver su rostro y decidí adelantarme a ella antes de que llegase a la siguiente farola. Antes de arribar al siguiente círculo de tenue luz se agachó y recogió del suelo un objeto que en principio no pude identificar pues mis ojos estaban fijos en su rostro que se iluminó débilmente para mostrar su mueca desdentada. Un escalofrío recorrió mi espalda como un latigazo: era la Parca y acababa de encontrar su perdida guadaña.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cuento de Navidad



Una mula iba caminando por el campo y al doblar un recodo se fue a dar de manos en boca con un buey que pacía cansinamente en la orilla del camino.
− ¿Dónde vas, bella acémila? − Dijo el astado con voz grave.
− Pues la verdad es que estaba dando un paseo sin rumbo fijo − contestó la mula un poco molesta por haber sido llamada acémila − ya veo que te estás poniendo como un toro a base de tragar malas hierbas.
− Pues sucede que ya estaba harto de rumiar después de haber escuchado por la radio del granjero que el Papa dice que no estuve en el Portal de Belén, y me he venido a pacer un poco para quitarme la depre − explicó el buey − Y, por cierto, − añadió − ¿sabes que también te ha quitado a tí del mismo plumazo?
− Pues no me he enterado de nada porque, con la crisis, mi amo no pone ya ni la radio ni la tele para ahorrar − repuso la mula − ese Papa debe estar chocheando porque si no es así no se explica tamaña chorrada. Todo el mundo sabe, desde tiempo inmemorial, que allí estábamos tú y yo para calentar al Niño con nuestro aliento porque los pobres no tenían para calefacción con los recortes que había decretado Herodes.


martes, 4 de diciembre de 2012

Demasiado tarde



El sonido del teléfono interrumpió el ominoso silencio que reinaba en la vacía sala del diario “El Clamor Matutino”. Alguien que no conocía la noticia debía estar intentando ponerse en contacto con la redacción del periódico y telefoneaba periódicamente desde hacía casi tres horas, agotaba el número de timbrazos (diez) y volvía a la carga al cabo de un cuarto de hora exactamente como si de un autómata se tratase.
         La siguiente llamada encadenó el sonido del teléfono del Jefe de Redacción con el del que había en la mesa del redactor encargado de noticias culturales. A continuación, y sin hacer pausa alguna, fueron sonando todos y cada uno de los teléfonos que había en la sala y esta sinfonía telefónica se fue sucediendo durante más de cuatro horas con espacios de quince minutos exactos, pero nadie estaba allí para atender las llamadas.
El noticiero había cerrado hacía ya tres días por falta de anunciantes pero el anónimo comunicante desconocía este extremo pues representaba a alguien que había fallecido la semana anterior y había legado cien millones de euros para anunciar su óbito ocupando todos los espacios publicitarios del rotativo durante cien años.
El albacea testamentario, que se encontraba en otra ciudad, colgó el teléfono malhumorado por haber desperdiciado su jornada laboral sin obtener éxito:
− Tal vez este periódico no tiene ganas de recibir un encargo de publicidad necrológica que le mantenga de por vida, − pensó.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Estaba solo



Había tenido todo el tiempo del mundo pero no lo sabía, de haberlo sabido, las cosas tal vez se hubieran desarrollado de otra forma y no se encontraría en una posición tan poco favorable.
Miró hacia abajo y sintió un escalofrío que le recorrió toda su anatomía, un abismo aterrador se abría bajo sus pies. Dirigió una mirada hacia arriba y un talud inmenso cortado a pico se mostró ante sus ojos. ¿Qué hacer?
Seguramente que su instinto se lo había hecho saber pero no habría prestado atención, tan entretenido estaba con la contemplación del pedazo de cielo que podía ver a través de la ventana excavada en la roca y que por las noches se mostraba tachonado de pequeñas lucecitas que parpadeaban, que no había tenido en cuenta nada más.
Había pasado olímpicamente de hacer ejercicio físico pues su actitud contemplativa no le exigía esfuerzo alguno.
Ahora, que sus padres habían dejado de visitarle y el hambre le atenazaba las tripas como si de un cepo interno se tratase, ahora no tendría más remedio que echarse a volar.

sábado, 1 de diciembre de 2012

A oscuras



A tientas buscó el interruptor y, cuando lo pulsó, sonó un leve chasquido pero no se hizo la luz. Siguió tanteando infructuosamente la oscuridad absoluta que reinaba en la estancia pero no se rindió y obtuvo el premio que ansiaba desesperadamente: sí, allí estaba ella reposando en el lecho donde la dejó hacía ya varios días.
Acarició su cuello suavemente sin producir ni el más mínimo ruido y siguió descendiendo lentamente para siluetear sus curvas deliciosas sintiendo que su suavidad le penetraba hasta lo más profundo. La tomó en sus brazos y, con el sentimiento a flor de piel, volvió a pulsar sus cuerdas para estremecerse con su melodía como pasaba siempre que la abandonaba por un tiempo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Y ahora qué?



Quería llegar al centenar de entradas este año y, con ésta, ya lo he conseguido, ¿y ahora qué?, la pregunta puede tener muchas respuestas posibles pero supongo que habrá que elegir una que sea coherente y no sea demasiado presuntuosa para lo cual no hay mejor medicina que la meditación… pero tampoco es cosa de tirarse una hora pensando porque la cosa no tiene demasiada importancia, al menos para Vds. que estoicamente soportan todo lo que me da por escribir en el blog, así que habrá que ir abreviando que el contenido de la dichosa entrada no es, ni mucho menos, importante, ni siquiera es medianamente consistente porque hasta ahora todo ha sido palabrería barata, o sea, al estilo de muchos políticos y yo de político tengo lo justo, es decir, que yo soy sólo lo suficientemente político como para estar escribiendo palabra tras palabra sin decir absolutamente nada interesante luego lo mejor es dejarlo aquí y que sirva como reseña de que he llegado a la meta propuesta y estoy dispuesto a seguir escribiendo hasta que se me ocurra algo que les pueda interesar a Vds.

Perdón por las molestias, son Vds. tan amables…

domingo, 25 de noviembre de 2012

Sin comentarios



No sabía el porqué de que le llamaran así, de todas formas no había sido consciente de este hecho hasta el día anterior porque nunca antes se había sentido atraído de esa manera por una persona y es que ahora sentía esa atracción como la fuerza de un potente imán que le obligaba a acercarse a ella de forma inexorable y, aunque había intentado rebelarse y no acudir a su lado, sólo había logrado tener un estado de frustración aún mayor cuando veía lo inútil de su intento.
Antes, cuando todo lo veía a través del cristal del escaparate, todo era mucho más tranquilo, más sosegado, pero desde ayer los acontecimientos se habían precipitado a tal velocidad que no era capaz de comprender la nueva situación…
− ¡Ven aquí, Sultán! ¡Ven con mamá! ¡Toma una chuchería!

¡Qué vida tan perra!

jueves, 22 de noviembre de 2012

Algo no encajaba



No podía determinar qué era lo que le parecía que estaba fuera de lugar pero algo le resultaba chocante cada vez que miraba por la ventana que daba al jardín. A primera vista todo parecía estar en su lugar, incluso el perro que dormía a la sombra de un macizo de flores, pero su instinto le decía que no era normal algo de lo que estaba observando desde hacía un buen rato. Tal vez si tomaba nota de todo lo que observaba y del lugar que ocupaba en el espacio pudiera precisar qué era lo que le tenía preocupado durante buena parte de la tarde.
Dicho y hecho, se aprovisionó de papel y bolígrafo y se dispuso a hacer una revisión exhaustiva de todo lo que se veía a través de la ventana.
Anotó:
La farola: apagada y en su lugar, es decir, en la parte derecha del jardín y junto a la cancela de la entrada.
El banco de madera: junto a la valla y a la sombra del algarrobo.
El velador y las sillas: a la sombra de la sombrilla en medio del jardín.
El perro: durmiendo a la sombra del macizo de crisantemos.
Una vez terminada la relación de elementos y su ubicación la leyó y releyó varias veces sin encontrar nada que le pareciese anormal por lo que decidió salir un rato a pasear.
Cogió el paraguas para protegerse de la lluvia que llevaba cayendo desde la mañana y salió a la calle para despejarse.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Tres puede ser un trío



Escuchó un ruido de chapoteo procedente del exterior. Una sombra pasó furtivamente recortándose en la lona de la tienda de campaña cuando el relámpago iluminó la escena como si de un gigantesco flash se tratase, el horrísono trueno que siguió casi a continuación les hizo comprender que la tormenta estaba completamente encima. La sombra se hizo persona cuando la muchacha entró en la tienda empapada hasta los huesos y cayó al suelo como si fuese un saco de patatas. Los dos se levantaron al unísono impulsados por un invisible resorte y se acercaron a la chica que, exánime, permanecía en el suelo.
─ ¿La conoces? ─ Preguntó Gloria a bocajarro.
─ ¿Y por qué habría de conocerla? ─ Se defendió Javier ─ No la he visto en mi vida.
─ Pues me pareció que quería decirte algo antes de desmayarse ─ apuntó la mujer.
─ ¿Es que piensas que todas las mujeres que me miran se han acostado conmigo? ─  comentó él irónicamente.
─ No seas fanfarrón, querido, ni eres tan guapo ni yo soy tan celosa. Ayúdame para ponerla encima de alguna de las colchonetas.
─ Con lo mojada que está va a coger una pulmonía, habrá que cambiarle la ropa y calentarla.
─ Pues manos a la obra y… cuidadito donde pones las manos, ¿eh? ─ advirtió ella medio en serio medio en broma.
─ Si quieres me pongo guantes.
─ No hace falta y déjate de tonterías que esta chica está tiritando.
En unos minutos le habían cambiado la ropa a la desconocida y, una vez metida dentro de un saco de dormir, se acurrucaron uno a cada lado de ella para darle calor.
El cansancio de la caminata del día anterior les rindió y no tardaron en quedarse completamente dormidos. Al despertar se quedaron sorprendidos porque su visitante nocturna había desaparecido al igual que la tormenta. La mañana lucía radiante con un sol que calentaba avisando que la lluvia sólo había sido una visitante esporádica en medio del tórrido verano.
─ ¡Vaya! Se ha largado la muy… desagradecida ─ exclamó ella.
─ Lástima ─ dijo Javier en voz muy baja y esbozó una mueca que quería ser una sonrisa triste.
Javier y Gloria no comentaron más el incidente de la noche anterior pero cada cual escondió en su interior la fantasía de haber podido tener su primer trío.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Soñar



Ayer volví a ver el Arco Iris. Hacía años que no lo veía y es que, tal vez, según nos pasa el tiempo por encima se nos va doblando la espalda y sólo miramos el suelo, quizás para no tropezar o, simplemente, por costumbre, una costumbre que nos va haciendo cada día más terrenales y menos románticos, más materialistas y menos espirituales, en definitiva, más insensibles pero más débiles aunque no lo creamos así y es que nos vamos perdiendo lo que la vida tiene de sorprendente y la ilusión por descubrir nuevos horizontes o lo que es lo mismo: nos vamos haciendo viejos en el sentido más peyorativo de la palabra.
Quien no sueña es como quien no ve, ¿o no?

viernes, 9 de noviembre de 2012

También hay alegrías



Hoy he sabido que dos poemas que envié al concurso que, bajo el lema “Versos en el aire” convocó la Asociación Diversidad Literaria, han sido seleccionados para ser publicados en la antología que se editará con motivo de este certamen. Son dos pequeños poemas que ya he publicado en el blog con anterioridad y que llevan como títulos: “La Ducha” y “Despedida” y que transcribo a continuación.
La ducha
Lluvia, agua cayendo sobre ti.
Silenciosa te moja y ardiente te susurra.
Vaho espeso, cristales empañados,
humedad, calidez, cuerpos desnudos.
Manos, jabón, esponja, espuma,
resbala por tu piel, la sientes deslizar.
Pompas, burbujas,...

Despedida
Sin tiempo me quedé,
también sin habla.
Todo fluía con tanta ligereza
que no me dio lugar para decirte nada,
ni siquiera un adiós apresurado,
ni un fugaz beso,
ni rozar tu mano,
ni tampoco un saludo,...
ya no estabas.



domingo, 4 de noviembre de 2012

Vivir



Cuando empezamos a relacionarnos en sociedad los eventos que compartimos con los demás son las bodas de nuestros amigos y amigas y luego los bautizos de nuestros hijos e hijas. Unos años después vamos compartiendo las comuniones y, al cabo de cierto tiempo las bodas de nuestra  prole y los bautizos de sus vástagos, pero hay un momento en que comenzamos a compartir también la muerte de nuestros seres queridos y eso ya no es tan agradable como lo anterior. Vamos perdiendo familia y nos quedamos como el último bastión de nuestro apellido oteando el horizonte de nuestro destino que no queremos que sea visible para así no sentirlo demasiado próximo aunque sabemos que, en algún momento, será inevitable pero no terrible porque atrás quedarán todos esos años que habremos vivido y disfrutado con los demás.
No sé si me estoy poniendo demasiado trascendente pero es que el jueves pasado se me fue mi madre y todavía no entiendo cómo ha sido.

domingo, 28 de octubre de 2012

La llamada



Levantó el auricular y escuchó:
─ ¿Se puede saber dónde has pasado la noche?
─ Pues estuve… ─ trató de responder.
─ Como siempre ya estás buscando una justificación.
─ Es que… ─ intentó una segunda respuesta pero con el mismo resultado.
─ No vayas a inventarte una historia que ya estoy harta de tus mentiras. ─ Continuó la voz al otro lado del teléfono.
─ Pero es que no me… ─ Nuevo intento desafortunado de elaborar una respuesta.
─ Pues que sepas que si sigues por ese camino la cosa va a durar menos que un caramelo en la puerta de una escuela, ¿me oyes?
─ Sí, sí, te oigo alto y claro pero lo que quiero decirte es que… ─ Dejó de hablar porque escuchó como ella colgaba.
─ ¿Quién ha llamado por teléfono? ─ Preguntó su mujer entrando en el salón con una bandeja que contenía un apetitoso aperitivo.
─ Pues… ─ dudó un momento ─ por un momento creí que eras tú.
         ─ Hay que ver que siempre estás de broma, Fulgencio.

jueves, 25 de octubre de 2012

Vencer y vivir… y lucir bien



El sábado pasado se celebró el acto público anual de la Asociación de Lucha contra el Cáncer de Palma del Río en torno al monumento que se inauguró el pasado año en la glorieta que da acceso al Ambulatorio y que fue diseñado por el artista local Pepe Lora y realizado por los alumnos de Barro de Palma.
Amén de las palabras que se pronunciaron en el acto, también se estrenó el nuevo sistema de iluminación de dicho monumento (el que había hasta ahora dejaba mucho que desear) al menos así se anunciaba pero el cambio es tan imperceptible que, aunque ahora no se ven los tubos fluorescentes, sigue pareciendo, cuando menos, un cuarto de baño mal iluminado con luces indirectas. Pienso que un lema que tiene tanta fuerza debería merecer algo mejor.
A lo mejor cuando acabe la crisis…

domingo, 21 de octubre de 2012

Soluciones



Cada vez que pienso en ello me rebelo contra el mundo. No sé bien el motivo que tuve para tomar aquella decisión pero lo que está claro como el agua es que me equivoqué de medio a medio. No voy a seguir soliloquiando porque, si lo que pretendo es que alguien me ayude a salir del paso, tengo que darles entrada a Vds. en mi mundo y eso, la verdad sea dicha, no es nada fácil. Lo mejor que puedo hacer es callarme y conformarme con el resultado de mi acción equivocada pero me resisto a rendirme con tanta facilidad más aún cuando todavía no le he explicado a nadie en qué consiste mi problema ni cuál ha sido la solución que ya he intentado pero que es la responsable de que me encuentre en esta disyuntiva: lo hago o no lo hago. Mejor será que me lo piense con calma para después poder tomar un camino con garantías de éxito y no meter la pata otra vez.  Sí, ya me he dicho mil veces aquello de “si hay que hacerlo, se hace y se acabó” pero, y si no hay que hacerlo, ¿cómo podré controlar después las consecuencias que se deriven de mi acción? Lo cierto y verdad es que estoy hecho un lío y no tengo ni la menor idea de cómo salir de él, tal vez si se lo contara a Vds. … pero no, será mejor no complicarle a otros la vida y menos con un problema que no les atañe en absoluto.
En definitiva, muchas gracias por su paciencia, apoyo y comprensión que hacen que mi existencia sea menos solitaria. Lo dicho, ¡gracias!, ¡muchísimas gracias!, mañana buscaré alguna solución al grifo que gotea y no me deja dormir porque tapando el fregadero lo único que he conseguido es que se me haya inundado la cocina.

domingo, 7 de octubre de 2012

Ella



La radiante mañana de primavera me recibió cuando levanté la persiana de la ventana de mi habitación. Tuve que cerrar los ojos porque el sol ya estaba bastante alto y su luz me encandiló al mirar hacia fuera. Los recuerdos de la noche anterior afloraron a mi consciencia aún antes de sentir el malestar propio del resacón que tenía encima. Sí, había estado bebiendo y bailando con mis amistades hasta las tantas de la madrugada pero lo que no tenía claro era cómo había llegado hasta mi cama. La respuesta no se hizo esperar, al volver la cara hacia el interior de la habitación, la vi desnuda en la cama entre las sábanas revueltas que hablaban de algo que yo no recordaba. ¿Quién era ella? ¿Cómo la había conocido? ¿Qué había pasado esta noche? Mis recuerdos acababan antes de que ella hiciera su aparición en mi vida. Cuando estaba en estos circunloquios, ella comenzó a moverse, me acerqué expectante y sus ojos se abrieron dejando caer sobre mí su verde mirada al par que una sonrisa maravillosa afloraba a sus labios de ensueño. Era una mujer extraordinariamente hermosa que mostraba su desnudez con la mayor naturalidad.
─ Hola, mi amor, ─ dijo con una voz meliflua que casi hizo que me derritiera.
─ Buenos días, preciosa, ─ contesté automáticamente.
─ ¿Qué vas a preparar para desayunar mientras tomo una ducha? ─ Preguntó sin dejar de mirarme con esos ojos que parecían fuegos verdes.
─ ¿Qué te apetece? ─ Conseguí articular mientras paseaba la mirada por su bella anatomía.
─ Lo que tu quieras será perfecto para mi, ─ dijo y se levantó de la cama dirigiéndose al baño con un movimiento de caderas que a punto estuvo de tirarme al suelo por el mareo.
El ruido de la ducha me hizo volver a la realidad y, sin pensarlo dos veces, me fui a la cocina para preparar el desayuno. En estos trámites estaba cuando su voz sonó a mis espaldas.
─ Mmmm, qué bien huele ese café.
─ También estoy preparando tostadas ─ dije.
─ Me encantan las tostadas que tú haces, sobre todo con aceite y mermelada de naranja.
─ ¿Cómo puede saber lo que yo pensaba ponerle a las tostadas? ─ me pregunté para mis adentros.
─ Tu café con poca leche como siempre, ¿no? ─ Preguntó ella mientras tomaba la cafetera y una taza. ─ A mi ya sabes que me gusta mitad y mitad.
─ Por supuesto ─ y aventuré ─ tomarás dos tostadas como es costumbre, ¿verdad?
─ Ya sabes que sí, pero tengo que darme prisa porque si no es así no voy a llegar a tiempo…
─ ¿Tienes alguna cita hoy?, ya sabes que es domingo…
         Desayunamos mientras charlábamos de cosas insustanciales pero ella no desveló el motivo de sus prisas. Cuando acabó con su desayuno se retocó en el cuarto de baño, se vistió y se marchó después de darme un piquito de despedida. Todo fue tan rápido que cuando conseguí reaccionar y me asomé por la ventana no vi ni rastro de ella en la calle.
Me metí directamente en la ducha para tratar de despejarme y aclarar la nebulosa de mis recuerdos de la noche anterior pero todo fue inútil: no había forma de encajarla a ella en el desarrollo de mi actividad nocturna y, sin embargo, su presencia en mi casa había sido real… ¿o, tal vez, había sido sólo un sueño? Volví al dormitorio y apoyé la cabeza en la almohada y allí estaba su olor que me confirmaba que su existencia no era fruto de mi actividad onírica. Decidí salir para despejarme y antes me cepillé el cabello ante el espejo, me cogí una coleta con un lazo rosa, me coloqué una falda y una camisa vaquera, me calcé unos zapatos de tacón bajo y me lancé a la calle por si volvía a encontrarme con ella.

jueves, 4 de octubre de 2012

Recuerdo de un taller en Cosmopoética 2012 ( y cuarta parte)



El autor invitado

Guillermo Busutil ha obtenido el Premio Andalucía de la Crítica  en su última edición. Un escritor de relatos de su talla y trayectoria era la guinda que Cosmopoética nos tenía reservada a los participantes en el Taller “¿Cómo escribir un cuento?”
Me sorprendió su cercanía y su sintonía con todo lo que se había tratado a lo largo de la semana, tal vez me chocó su poca flexibilidad a la hora de plantear cómo ha de iniciarse el proceso de la producción de un relato. Es defensor a ultranza de la técnica tradicional, es decir, hay que partir “siempre” del argumento para poder llevar a buen término la escritura de una historia. Eso es exactamente lo que yo nunca hago, tal vez por mi desconocimiento supino, tal vez por mi propia forma de ser un tanto anarquista y libertaria. Yo prefiero arrancar y que sea el o los personajes los que tomen vida y me arrastren en su acción, siempre lo hice así porque soy un aprendiz de escritor autodidacta y al cabo de escribir más de cien relatos (por supuesto inéditos) y una novelita (que seguramente será mala) mi “técnica” me ha dado resultado sobre todo en el sentido de divertirme con lo que hago.
Pero, volviendo a Busutil, estoy seguro que él sabe de esto infinitamente más que yo, no en vano posee en su haber un montón de publicaciones y varios premios de prestigio. Para mí fue muy enriquecedor lo que escuché de su boca aunque mi espíritu rebelde (con 63 años) me hizo debatir un rato con él sobre mis desacuerdos.

 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Recuerdo de un taller en Cosmopoética 2012 (tercera parte)



El contenido del taller ha consistido en darnos diversas pautas a tener en cuenta a la hora de escribir un relato, sobre todo se ha insistido bastante en lo que no se debe hacer al escribirlo.
Ha sido interesante la forma de abordar los ejercicios prácticos:
El primero a partir del argumento inventado por otro/a compañero/a.
El segundo comenzando por una determinada frase.
Y el tercero a partir de unos personajes y un espacio determinados.
En cuanto a los participantes hay que reseñar que, aunque se había seleccionado a veinticinco personas, sólo han asistido una media de quince lo que ha hecho que la participación en los coloquios haya sido mucho más fluida e intensa. Creo que hemos aprendido mucho unos de otros y eso es deseable. En cuanto a las edades de los mismos hay que decir que abundaban las canas aunque también había gente muy joven. La proporción entre hombres y mujeres ha sido casi equilibrada pero un poco mayor la de los del género masculino.


martes, 2 de octubre de 2012

Recuerdo de un taller en Cosmopoética 2012 (segunda parte)



Los ponentes

De los cinco días (de lunes a viernes) que duró la actividad, los dos primeros estuvieron dirigidos por Antonio Luis Ginés, los dos siguientes por Francisco Antonio Carrasco y el quinto dedicado a la intervención de Guillermo Busutil, último Premio Andalucía de la Crítica.
Tanto Antonio como Paco pertenecen a la Asociación “Mucho cuento” y de alguna manera siguen una línea muy parecida tanto en la forma de abordar los contenidos como en los contenidos mismos que tratan de transmitir. Son muy buenos comunicadores y en pocos minutos se hacen con el auditorio de una manera natural integrándose en el taller e integrándonos a todos y a todas. Se han coordinado bastante bien, no ha habido solapamientos y el hilo del desarrollo de su intervención conjunta ha sido prácticamente continuo.
Podríamos hablar de un trabajo que no nos ha dejado impasibles sino que nos han hecho participar de una manera activa e interesante. La verdad es que cada sesión de hora y media me ha sabido a poco.


lunes, 1 de octubre de 2012

Recuerdo de un taller en Cosmopoética 2012 (primera parte)



El lugar

La biblioteca central del Ayuntamiento de Córdoba está situada en donde la Avenida del Marrubial se inserta en la Plaza del Corazón de María (popularmente conocida como “el jardín del alpargate”). Utiliza parte del antiguo cuartel de Lepanto que pasó al Ayuntamiento cuando quedó vacío debido al traslado de los militares a la base de Cerro Muriano.
Al traspasar las puertas penetras en un espacio luminoso y amplio, muy silencioso y limpio, huele bien y la gente se desplaza por él sin prisas, dando una sensación de paz y bienestar que te hace sentir bien.
La sala donde se imparte el taller es posiblemente parte de uno de los antiguos dormitorios de la tropa. Hay una mesa, un cañón de video y un ordenador portátil amén de un micrófono colocados sobre la mesa. Los techos son quizás demasiado altos por lo que hay cierta reverberación que no permite una buena audición y el ponente toma el micrófono pero lo abandona al poco viendo que no mejora con ello la comunicación con los participantes. Hay ventanas que dan al patio principal del antiguo cuartel y, al asomarme, pude observar el deplorable aspecto que ofrece con matojos por todas partes y paredes sucias y desconchadas, (no cuadra esta imagen con la que ofrece el hall de la biblioteca).

sábado, 29 de septiembre de 2012

Casualidad



Para qué huir de ella. La casualidad a veces te persigue y no entiendes el por qué pero no puedes evitarlo, te escondas donde te escondas, ella sabrá siempre cómo encontrarte.
 Si tú no me hubieras descubierto aquella tarde entre los matojos de la cuneta, nunca nos habríamos conocido. Fue providencial que decidieras hacer un pis en el mismo lugar donde yo me había salido de la carretera cuando reventó la rueda delantera de mi bicicleta.
Ahora, al cabo de dos semanas del suceso, me encuentro en casa con una pierna y un brazo escayolados y unas ganas enormes de que lleguen las siete de la tarde y suene el timbre de la puerta.
         Tal vez hoy quieras hacer de nuevo un pis…  en mi inodoro.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Lo tenía decidido



María y Ángel, embutidos en sus impermeables, avanzaban por la calle en medio del fragor de la tormenta. Un relámpago cegador iluminó la escena como si fuese de día y, al par que estallaba un  trueno impresionante, todas las farolas se apagaron de pronto.
María, sobresaltada, se arrimó a su pareja pero sintió que Ángel eludió el contacto al instante.
- ¿No te da miedo la oscuridad?
- No.
- Dame la mano.
- La tengo en el bolsillo, tengo frío.
- ¿Vas a subir a casa?
- Es tarde, tengo sueño.
María sintió como se le formaba un nudo en la garganta, dos lágrimas rodaron sin control por sus mejillas y una levísima sonrisa se asomó a sus labios, pero Ángel no podía verla, miraba hacia adelante y la oscuridad era casi absoluta. Ella sabía, sin que él se lo dijera, que volaría pronto muy lejos de su lado, por eso ya había decidido quién iba a ser el siguiente en su vida amorosa.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Transformaciones



Aquella extraña habilidad le tenía desconcertado desde hacía algún tiempo. No se explicaba cómo cada vez que visitaba el zoológico terminaba en alguna de las jaulas y es que había sido ya león, jirafa, cocodrilo y elefante pero, cosa curiosa, nunca había repetido la especie de animal en la que se había convertido.
         No pudo encontrar la causa de este fenómeno por más que intentó bucear en las profundidades de su memoria. Se pasó incluso noches en vela tratando de dar con la clave que desencadenaba el suceso.
Un “clic” le sacó de su introspección: ¡Claro! ¡Ahora sí lo comprendió todo de golpe! Acababan de convertirle en la fotografía de un hipopótamo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

El blanco del papel me aterroriza…



Así comienza uno de mis poemas y durante estos últimos días es una sensación que se repite en mí cada vez que intento escribir algo y es que este Septiembre se me ha caído encima y me tiene el ánimo machacado.
Es un momento difícil y hay que tomar decisiones que no me gustan y, sin embargo, hay que poner buena cara y que parezca que no pasa nada y que todo está bajo control, y no es así, hay cosas que están pasando y que no sé si realmente las voy a poder controlar y eso me tiene nervioso y un tanto descompuesto pero la vida es así y no vale tirar balones fuera.
Espero que con el paso de los días se vaya haciendo el trago menos amargo y trataré de distraer mi atención realizando un taller en Cosmopoética durante toda la semana próxima.
En fin… hasta otro momento.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La metamorfosis



Por no tener, no tenía ni ganas de cantar. Poco a poco se había quedado sola en aquel bosque que comenzaba a perder el verde follaje, los árboles amarilleaban y las hojas, como si fueran gotas de lluvia, iban cayendo cadenciosamente. El sol de finales de octubre no calentaba ya como había sido habitual a lo largo del verano. Los amaneceres se iban retrasando cada día al par que se adelantaban los ocasos. Hasta la algarabía de los pájaros casi se había perdido por completo y sólo algún que otro gorrión se atrevía a piar buscando a sus congéneres. La cosa, verdaderamente, se estaba poniendo bastante cuesta arriba para ella aunque no estaba dispuesta a rendirse. Pensó y pensó, buscó en las profundidades de su cerebro tratando de encontrar alguna experiencia anterior que pudiera servirle para solucionar su problema y, cuando estaba a punto de arrojar la toalla, todo se le iluminó de pronto. ¿Cómo no se había acordado antes? La solución estaba en la metamorfosis, estaba clarísimo que para poder pasar el invierno sin penurias tendría que transformarse en hormiga.

viernes, 24 de agosto de 2012

Una luz en la ventana


Caminando de noche por aquella dehesa de encinas centenarias, sin reloj y sin saber muy bien donde se encontraba cuando su coche dejó de funcionar, Juanjo había perdido ya la noción del tiempo y se encontraba perdido.
La noche sin luna le tenía un tanto sobrecogido. De cuando en cuando el ruido de un tropel de cerdos que corrían asustados por su presencia le hacían dar un respingo de sobresalto aunque, cuando los oía gruñir, se tranquilizaba y seguía caminando entre tinieblas vislumbrando los árboles y los matorrales a la luz de las estrellas.
En medio de la oscuridad reinante le pareció que a lo lejos brillaba una luz. No se lo pensó dos veces y en esa dirección encaminó sus pasos, pero la luz, tal vez por las irregularidades del terreno o por la espesura, desapareció de su vista y, aunque siguió durante un rato caminando en la misma dirección, no conseguía volver a verla. Se detuvo pensando que quizás había sido sólo un espejismo provocado por su estado de ansiedad pero prosiguió la marcha y, al cabo de unos minutos volvió a distinguir la luz y ahora le parecía que estaba mucho más cercana.
Continuó su caminar cada vez con más rapidez hasta que pudo distinguir la silueta de una casa por una de cuyas ventanas se filtraba la luz que le había guiado hasta allí.
Ahora podría preguntar por la población más cercana para dar aviso a algún mecánico que pudiese reparar su automóvil. Tocó en la puerta y ésta se abrió produciendo un siniestro chirrido, se sobresaltó pero, haciendo un esfuerzo, pasó al interior y lo que vio le heló la sangre en las venas:
Allí no podía informarse de lo que él quería porque la persona que podría haberle dado la información se hallaba colgada de una viga.
A los pies del ahorcado había una hoja de papel. Se agachó para recogerla y leyó:
“Llevo intentando salir de este lugar tres años y por más que lo he procurado, tanto de día como de noche, siempre acabo volviendo a esta maldita casa. Estoy desesperado y he decidido quitarme la vida.”