lunes, 13 de junio de 2016

Recuerdos: Los polos de a peseta



Los vendían en todos los puestos de chucherías y había tres sabores: fresa, limón y menta. Supongo que lo de los sabores sería porque eran los más refrescantes.
Era ilusionante la espera para saber si había alguno de tu sabor preferido pues hasta que no abrían la garrafa de corcho no se podían ver y cuando la abrían veías ese vapor gélido que salía de dentro y la voz de la del puesto que, después de mirar en el interior, te decía: “vas a tener suerte, porque queda uno del sabor que tú quieres” (curiosamente siempre quedaba uno pero nunca te dejaban mirar).
La verdad sea dicha, el sabor en realidad importaba poco porque si le dabas dos o tres “chupetones” intensos, el polo se volvía blanco y ya sólo sabía a agua, por algo valían tan baratos en comparación con los demás helados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario