miércoles, 20 de julio de 2016

El beso



¡Qué pena! Hoy es el último día de clase… Ahora a pasar el verano entero sin verla… Pues yo no me quiero ir a casa cuando suene el timbre… Me voy a quedar aquí y ya está.
Ya suena ese maldito timbre… No me voy a mover de mi mesa pase lo que pase… Mira la idiota de las coletas cómo le hace la pelota y encima le da un beso… Y ahora sale corriendo para su casa que la estará esperando la horrible de su mamá que es tan fea como ella…
¡¡Manolito!! ¿Es que no vas a recoger tus cosas? Anda mételo todo en la mochila y ven aquí.
Ya voy, ya voy, y ahora me regañará… Me siento tan triste…
Ven, acércate que te vea esa cara. Tienes una mancha de chocolate aquí. Anda dame un beso y hasta el curso que viene, precioso.
Me ha dado un beso y me ha llamado precioso, un beso mucho más grande que el que le dio a Elenita… Ya lo creo, muchísimo más grande,… pero muchísimo, muchísimo más grande.

4 comentarios:

  1. ¡Me encanta, José Felipe! Sabes, yo subí hace unos meses una novela de chicos de esa edad a la plataforma free-ebooks, "Manual para no? ser un pringao", y disfruté escribiéndola por esas cosas que tan dulces nos resultan ahora, al recordarlas, aunque en su momento sufríamos como Manolito. Esos enamoramientos del profe, o de un compañero, y los celos, y los cuadernos llenos de corazones, y vivir pendiente de una mirada o una sonrisa... Son la sal de la vida. Y está muy mal que nos lo des con cuentagotas!

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    1. Ya falta menos. Espero que me sigas hasta el final. Besos.

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    2. Mas bien fruto de la observación conjugado con cierta dosis de fantasía posible.

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