Llevaba
un buen rato observándolo, seguía su vuelo como hipnotizada, sin mover un
músculo, como si fuera parte del paisaje. Su paciencia era infinita por
naturaleza y por ello, cuando sintió el leve tirón del hilo de seda, se
desplazó sin prisas hasta el moscardón que se debatía pegado a la telaraña y le
inyectó su jugo letal.
en ocasiones he deseado ser una especie de araña y ver sufrir a más de uno/a.... pero en el fondo soy buena persona...
ResponderEliminarPor qué son malas las arañas?
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