Siempre tenía una respuesta para
cualquier problema y, además, era la solución correcta. Aunque nunca hizo
alarde de sus conocimientos, siempre había alguien que procuraba menoscabar su
valía. Llegó a sentirse tan solo y tan maltratado por los que le envidiaban que
decidió hacerse el tonto el resto de su vida y… lo consiguió.
Muy triste que las envidias hagan este mal.
ResponderEliminarUn saludo
Es mejor hacerse el tonto frente a quienes nos insultan, que tratar de deslumbrarlos con cosas que no van a comprender.
ResponderEliminarUn saludo
JM