Vuelta
a casa después de las vacaciones. Dormir a pierna suelta hasta las cuatro de la
tarde. Frigorífico vacío. Salida a la calle bajo la chicharrera infernal. Bar
de la esquina cerrado por descanso del personal. Doscientos metros bajo el sol
hasta la heladería. Granizada de café horrible. Nuevamente en casa a punto del
desfallecimiento. Refrigeración que no funciona. Buenas tardes, caracoles.
vamos, lo que viene siendo una tarde cuanquiera, no?
ResponderEliminarbueno, ya mismo llega septiembre y poco a poco volverá esa rutina tan imprescindible para todos