No
podía dar crédito a lo que sus ojos contemplaban. Sabía lo que iba a suceder a
continuación pero sus músculos se negaban a entrar en acción, era como si dos
enormes pesas de plomo tuvieran inmovilizados sus pies sin permitirles ni el
más mínimo movimiento al tiempo que sus brazos parecían estar sujetos por una invisible
camisa de fuerza. Se resignó a presenciar aquello que ya veía irremediable y se
relajó para no sufrir demasiado con el impacto que podía producirle el suceso
que se avecinaba… pero no ocurrió nada, decididamente había estado soñando
mientras dormitaba en el sofá para pasar la siesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario