Había
disfrutado con los textos que salían de su pluma. Su creatividad no le dio
descanso y había pasado largos periodos de tiempo produciendo historias que
nunca vieron la luz porque nadie quiso editarle ni una línea. Todo aquél bagaje
de experiencias y de sensaciones dormía en un cajón de su mesa de escritorio.
La verdad es que aquello era lo que le daba la vida día a día por eso cuando pensó
que no tenía ya nada que contar y que su vena literaria se había agotado
definitivamente se durmió plácidamente para ya nunca despertar: estaba
residiendo en otra dimensión más acogedora.
Un tesoro que compartió por
ResponderEliminarlos años de su vida y eso lo hizo
feliz es lo que queda, eran otras
épocas me quedo con ellas
todavía guardo un cuaderno con escritos
que no eh publicado era una niña cuando eso,
pero este escritor porque así se le llama
plasmo parte o casi toda su vida y dejó
un legado que muchos deberian disfrutar.
Bella historia jotaefe...Hoy escribí bien tu
nombre ;). Besitos.
Celebro que te haya gustado. Un beso.
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