Aquello
fue la gota que colmaba el vaso. Nunca había resistido tanto tiempo sin perder
los papeles pero la cosa no era baladí y es que la paciencia tiene un límite y
la suya lo había alcanzado con creces. No iba a permitir que le volviera a
llamar,… se levantaría de la cama y se iría a trabajar porque ¡menudo era él!...
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