Hoy es
el último martes y trece de este año 2015. Como ya he explicado en ocasiones
anteriores, siempre me acuerdo de mi padre. Una vez que tenía el coche
averiado, le presté el mío para que pudiese trabajar y se quedó sin gasolina en
medio de la nada. Cuando volvió a su casa me llamó por teléfono para decirme
que me devolvía el coche porque su matrícula terminaba en trece y sus cifras
sumaban el dichoso numerito. Cosas que pasan.
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