¡Suéltame! ¡Te digo que me sueltes! ¡Habrase
visto falta de respeto mayor! Y nada, que no me suelta el muy… ¿Pero es que
nadie me va a ayudar?... ¿Será posible?… ¿No hay nadie en casa?... Pues, te
pongas como te pongas, me tienes que soltar… ¡Valiente plan!... ¡¡Pepe,
despierta ya de la siesta!!... Pues te vas a quedar sin cenar… ¡¡Pepe, ayúdame
que se me ha agarrado el pulpo y no voy a poder cocerlo sin achicharrarme la
mano!!
Hombre Don José, deje la siesta y ayude a la señora a darle a ese bellaco "la del pulpo".
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