Estaba hasta la coronilla de oír como todo el
mundo decía que era una bellísima persona que en toda su vida nunca había roto
un plato y además él mismo presumía de ello desde que empezó atrabajar allí…
por eso, al pasar por su lado, no pudo evitar ponerle la zancadilla cuando
llevaba la vajilla sucia hasta la cocina.
un poco hijoputa.... pero muy poco.... jajajajajaja
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