Pastaba la vaca
Paca
en medio de un
verde prado
y una gallina
andaluza
picoteaba a su
lado.
¿Cómo te llamas,
gallina?,
dijo la vaca
curiosa.
Mi nombre es poco
común,
pues me llamo
Sinforosa.
Le contestó la
gallina
que bien se
sobresaltó
porque aquella vaca
hablara
aunque lo disimuló.
¿No te parece,
gallina,
que esto no es muy corriente,
que dos animales
hablen
mientras comen en
el verde?
La gallina
respondió
haciéndose la
orgullosa:
en el palacio que
vivo
nada es accidental,
pues todas allí
charlamos
cloqueando sin
parar,
lo raro es que tú
cual vaca
sepas mi idioma
natal,
cuando lo cuente
esta noche
en la cena del
corral
me dirán que no es
posible
que una vaca me
pregunte
pues es un torpe
animal.
La vaca muy
ofendida
no se dignó contestar,
cuando veía a la
gallina
la trataba de
ignorar
y decía para sí:
esta estúpida
gallina
nada me puede
aportar,
sólo sabe poner
huevos
pero luego a sus
polluelos
no los puede
amamantar.
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