jueves, 30 de octubre de 2014

Bailar



Abrázame muy fuerte, no te sueltes
llevo una eternidad soñando este momento
quiero perder mis manos en tu ropa
quiero perder mis labios en tu cuello
quiero que tus caricias me acaricien
quiero que tu calor se meta dentro
quiero que tus caderas me mareen
con ese tu vaivén, tu balanceo
quiero sentir tu cuerpo palpitante
moviéndose a compás junto a mi cuerpo
quiero bailar estando muy juntitos
quiero bailar, pero bailar contigo.

martes, 28 de octubre de 2014

Así no hay quien duerma



No sé el porqué pero tengo la dichosa habilidad de complicarme la vida en los momentos más inoportunos. ¿Quién me mandaría a mí asistir a la inauguración de la galería de arte de mi primo Ramón cuando hacía ya más de quince años que no manteníamos relación alguna? Nada más llegar y saludar a Ramón, va mi pariente, (con la mejor intención), y me presenta a un tipo con aspecto de mafioso al que le sobra el dinero negro que se ha empeñado en encargarme el proyecto del chalé de sus sueños y aquí estoy yo con los ojos como platos a las cinco de la madrugada devanándome los sesos para buscar la manera de salir del atolladero habida cuenta que la carrera de arquitectura la dejé en el segundo cuatrimestre y lo que terminé fue veterinaria, pero mi primo Ramón no lo sabe y no se lo pude decir porque el fulano me sacó de la galería y me acompañó, junto con sus dos guardaespaldas gorilescos, a mi casa para que me pusiera manos a la obra con su proyecto que, según dice, es urgente.

lunes, 27 de octubre de 2014

A tu ausencia



Sudoroso, agitado y tiritando
desperté de mi sueño de repente
con tu ausencia dormida justo al lado
y aturdido te busco torpemente
sin creer que de noche te has marchado.
Sólo queda tu olor en mi almohada,
me quedo en soledad aprisionado.
Es hora de salir de mi escondite
y vagar por ahí desorientado
sin saber dónde estás ni adónde fuiste
amante de tu amor emborrachado.
Con paso vacilante y aire triste
no dejo de buscar desesperado

domingo, 26 de octubre de 2014

Romper con el pasado



         Lo de romper con el pasado no es tan fácil como uno pudiera imaginarse en un  primer momento. Hay cosas que están atadas a ti de tal manera que es prácticamente imposible deshacerse de ellas y lo mismo pasa con las personas. Lo peor del caso es cuando se trata de personas y cosas a la vez. Veamos un ejemplo: ¿Cómo me libraría yo del energúmeno de mi cuñado que me persigue sin descanso para partirme la cara y de la deuda de cinco mil euros que tengo con él?

sábado, 25 de octubre de 2014

Veinticinco aniversario



María había cambiado mucho en los últimos veinticinco años. Había retocado tanto su anatomía que poco o nada tenía que ver con aquella chica delgaducha que se fue a Buenos Aires cuando destinaron allí a su padre como agregado comercial de la Embajada. Ahora, a través de una red social, una antigua compañera del Instituto la había localizado en Estados Unidos, donde residía desde unos años atrás, y por esa razón estaba bajando del avión para reunirse con sus compañeros y compañeras y celebrar el veinticinco aniversario de su graduación.
Le habían dicho que Paco Morales, el “ligón del Insti”, era el encargado de ir a recogerla al aeropuerto.
Buscó entre la gente que había en la terminal para tratar de identificarle aunque dudaba mucho que pudiera hacerlo después de tanto tiempo. Miró y remiró por si había alguien que llevase un cartel con su nombre pero nada, no había carteles, bueno sí, allá casi al final, un tipo no dejaba de mirarla: gordo, calvo, con un traje gris arrugado y zapatos marrones. ¡Qué lástima!, pensó, ¡hay que ver como había cambiado con el tiempo el chico que se las llevaba a todas de calle y por el que suspiraba alguna que otra profesora joven y también otras menos jóvenes!
En estas disquisiciones andaba cuando escuchó que alguien a su espalda la llamaba por su nombre:
“¡María!”
Se volvió rápidamente y se encontró a un señor que estaba pero que muy bien, con el pelo un tanto canoso que hacía un  juego perfecto con sus preciosos ojos grises y lucía una barba bien cuidada que enmarcaba perfectamente aquella sonrisa encantadora que nunca había podido olvidar. Se dirigió de nuevo a ella para decir:
“Ya sabía yo que eras tú aunque de frente no te hubiera reconocido…”

miércoles, 22 de octubre de 2014

Taller de escritura



         Este pasado lunes comencé un taller de escritura que está dirigido por la novelista Matilde Cabello, gaditana de nacimiento y cordobesa de adopción. Lo integramos trece personas de muy diferentes edades aunque predominamos los menos jóvenes (en edad). Por sexos la cosa está muy desnivelada porque sólo tres somos del género masculino.
         La primera sesión fue simplemente una toma de contacto en la que la ponente nos hizo un sucinto resumen de lo que pretende llevar a cabo con nosotros.
         Serán encuentros quincenales de hora y media aproximadamente desde ahora hasta el mes de junio del próximo año y ya llevo tareas para la siguiente sesión del 3 de noviembre.
         Espero que el fruto del taller se vaya reflejando en mi manera de escribir a lo largo de este tiempo tanto en la forma como en los contenidos.

lunes, 20 de octubre de 2014

¿La vista engaña?



Si no lo veo, no lo creo.
¿Pero qué has visto?
Algo increíble.
¿Pero qué fue?
No te digo que no me lo puedo creer.
Sí, pero tú lo viste.
La verdad es que ya no estoy tan seguro de haberlo visto.

domingo, 19 de octubre de 2014

Sabía el refrán



¡Desde la barrera, desde la barrera!, ya sé que los toros se ven mejor desde la barrera y al toro le veo perfectamente, viene detrás de mí pero ¿dónde está la barreraaaa?

sábado, 18 de octubre de 2014

Soliloquio



Los niños solos y sin merendar, la cena sin hacer, la ropa en la lavadora y sin tender, los platos sin fregar, mi suegra esperándome para que la lleve al dentista y mi mujer a punto de llegar del trabajo.
¿Quién me mandaría a mí que probara el laberinto nuevo del parque de atracciones?

viernes, 17 de octubre de 2014

El problema de Evaristo



Evaristo se acababa de prejubilar después de haber trabajado durante cuarenta y tantos años a ocho horas diarias en una gasolinera perdida en el fin del mundo. Un trabajo monótono y aburrido, (el camión cisterna del suministro de carburantes aparecía una vez al año debido al casi nulo consumo de los escasos clientes que paraban en la gasolinera), tan aburrido que no tenía ni con quién hablar ni dónde gastar el dinero que ganaba por eso lo fue invirtiendo en una pequeña ciudad de la costa donde compró un apartamento y lo fue dotando de comodidades y de todos aquellos artilugios que pensaba sería interesante tener para distraer su tiempo de jubilado.
Ya contaba con un Smartphone, un Notebook y un E-reader, sólo le hacía falta hacerse con una Tablet que se la iba a autoregalar por navidades.
         Ahora era el momento de abrirse un Blog, una página en Facebook y otra en Twitter  para estar al día y comunicarse con el mundo, pero, (se sobresaltó), ¿tendría también que aprender inglés?