martes, 2 de junio de 2015

La excepción confirma la regla



         Cuando entré en la sala de espera una muestra de “michelines” embutidos en ropas ajustadas me recibió. Ellas eran seis todas gordas y orondas y ellos sólo tres pero igual de obesos. Les miré a través de los oscuros cristales de mis gafas de sol y me senté en el primer asiento que estaba libre. Pensé: al lado de esta gente yo podría parecer un tipo delgaducho aunque estoy un tanto rellenito.
         De pronto las miradas de los dos hombres y las tres mujeres que se sentaban frente a mí se volvieron al unísono en dirección a la puerta de entrada como si un invisible resorte les hubiera movido. La mujer que acababa de entrar era un canon de la especie: una cara preciosa enmarcada por una media melena morena y un cuerpo que quitaba el hipo al más pintado. Avanzó con paso decidido sin siquiera dedicarnos una fugaz mirada y fue a sentarse en el asiento situado al final de la sala donde sacó su teléfono móvil y se enfrascó en su contemplación como si de un objeto hipnótico se tratara. Observando a la una y a los otros pensé que en aquella ciudad todas las personas eran gordas… porque “la excepción confirma la regla” y, para más INRI, al día siguiente en la misma sala de espera había cuatro gordos y tres gordas. Estuve esperando más de dos horas pero la “excepción” no volvió a aparecer.

jueves, 28 de mayo de 2015

Recuerdos: El bar de “la Antonia”



         Frente al estanco de la abuela de Miguel, es decir, al otro lado de la carretera, se encontraba un minúsculo bar que regentaba la Antonia. Tenía un hijo que era feo de asustarse y, además, tenía unas gafas con cristales de “culo de vaso” que contribuían a resaltar más si cabe su poco agraciada cara. Como los chavales éramos crueles por naturaleza le apodamos Pepe “el Bello” con toda la ironía del mundo.
         La Antonia y la estanquera no podían ni verse porque ambas se repartían la exigua parroquia que había por los alrededores y, sobre todo, ahora que habíamos llegado turistas para vivir en verano en la única urbanización que había en varios kilómetros a la redonda.
         Ella vendía la cerveza Cruz Campo y ponía una tapita (enana) con cada botellín. Esto, unido a que estaba mejor situada (en la puerta de la urbanización) la hacía triunfar en el verano aunque en invierno la cosa cambiaba porque la otra tenía tabaco y ya se sabe, después de cruzar la carretera para comprarlo, se tomaban allí la cervecita.
La Antonia tenía un grano en la nariz que casi siempre estaba reventado lo que la hacía bastante repulsiva aunque la mujer era amable y de lo más cariñoso (no había más remedio que darle un beso cuando llegábamos y otro cuando volvíamos a Córdoba).

lunes, 25 de mayo de 2015

Recuerdos: El estanco de la Voladilla



         El estanco que hubo en la Voladilla durante finales de los años sesenta y principios de los setenta estaba regentado por la abuela de mi amigo Miguel. Tenía dos hijos en la Guardia Civil y a ese cuerpo perteneció también el padre de Miguel a quien no conocí, luego, al cabo de los años, fue el propio Miguel quien ingresó en la Benemérita.
         El estanco estaba a un lado de la carretera y vendía, además de tabacos, sobres, sellos e incluso cervezas de la marca “el Águila”.
         Allí el tío Miguel (el pescador) iba después de vender el producto de su trabajo para solazarse y charlar un rato con otros parroquianos de la zona mientras daba cuenta de una caja de 24 botellas de un tercio de cerveza que se echaba al coleto sin comer absolutamente nada, a continuación se marchaba a su casa a dormir la mona y supongo que a comer algo.

jueves, 21 de mayo de 2015

Cumpleaños



         Hoy es el día de mi cumpleaños y son ya 66 los que cumplo, si fuese capaz de darle la vuelta cumpliré 99 el día menos pensado.
Este año no he podido cumplirlos durante la feria como viene siendo habitual dado el adelanto que ha sufrido por mor de las elecciones, y, hablando de elecciones, no voy a esperar al sábado para mojarme, lo voy a hacer ahora mismo… me voy a dar una ducha de media hora como mínimo que ya va haciendo falta con este calorcito que se nos ha venido encima.
Ah y gracias a todos y a todas por felicitarme.

De conventos y de mojarse



      Estamos a un paso… bueno estamos a cuatro días de las elecciones municipales de Palma del Río y la cosa no está nada pero que nada “clara”, y es que algunos están tocando temas espinosos como el de Santa “Clara” y eso puede traer a la memoria la reivindicación que, un más que nutrido grupo de palmeños y palmeñas, ha venido defendiendo durante varios meses en el sentido de que “la joya de la corona” sea para uso y disfrute del pueblo y no para uso privativo de un par de señores que nos están contando un cuento que no se lo traga ni su tía Frasquita.
La verdad sea dicha, no creo que nadie a estas alturas esté dudando su elección, pero por si alguien no lo tiene claro, yo me voy a mojar el próximo sábado.

martes, 19 de mayo de 2015

De Ferias, máquinas y otras cosas más triviales



         La feria se acabó y el lunes de resaca también así que espero hayáis descansado y estéis haciendo ya la meditación trascendental para decidir a quién vais a dar el voto porque la cosa pinta complicada aunque cada cual sabe perfectamente lo que hará el domingo cuando se encuentre delante de la urna y ya no haya tiempo para pensarlo más.
         Hablando de otras cosas más prosaicas e intrascendentes, el viernes (de Feria) compramos una segadora de césped que no hemos conseguido arrancar ni a la de tres. En el sitio donde se compró (LeRoy Merlín) me han atendido esta tarde de una forma extraordinariamente amable pero tampoco han podido arrancar la dichosa maquinita y me han dado otra igual que, por lo visto, es la última que les quedaba: esperemos que ésta funcione como debe ser, mañana saldremos de dudas.
         Ah y a los candidatos que no se les rompa la “máquina” que en estas lides no hay devolución… ¿o sí?

domingo, 17 de mayo de 2015

A vueltas con Rigoberto



         Ya podéis leer la cuarta y última aventura (al menos de momento) de Rigoberto, ese personaje mágico que se dedica a mejorar el medio ambiente y a hacer amigos por dondequiera que va, que en esta ocasión se enfrenta a un problema de contaminación en su propia ciudad. El episodio se titula “La Ciudad en peligro” y está disponible en el lugar de costumbre, es decir, en las pestañas de arriba.

jueves, 14 de mayo de 2015

Las elecciones municipales



         Hoy voy a dedicar la entrada a las elecciones municipales. En primer lugar hablaré de los candidatos y de la candidata. Lo primero que no me parece bien es que sólo haya una candidata, ¿es que en los demás partidos no hay una mujer digna de encabezar sus listas?, aunque luego puede ser que los cabezas de cartel no se sientan contentos con el resultado de las urnas y dimitan, en cuyo caso el número de mujeres alcaldables aumentaría. Pero a lo que vamos: hablemos de lo que importa, es decir, de los cabeceras de lista.
         Manolo López y Antonio Martín son los que menos conozco porque ninguno de los dos es, por así decirlo, “ranita de mi charco”, es decir, no pertenecen al círculo de mis amistades y poco o nada puedo decir de ellos.
         José Ramón Jubera es el que mejor conozco, no en vano hemos sido vecinos durante bastantes años y nuestras familias han tenido y tienen una relación de amistad desde entonces. También es el mayor en edad así que si sale elegido presidirá el pleno de formación de la nueva Corporación, con lo que, de entrada, tiene ganado ser Alcalde por un día al menos.
         Ana Ramos es sin duda alguna la más guapa y una persona cabal y luchadora con quien he compartido varios años en el acogimiento de los niños y niñas saharauis.
         José Antonio Ruiz es el alcalde actual que conocí al poco tiempo de llegar a Palma. Lleva ya dos legislaturas consecutivas y, al parecer, no se ha cansado todavía.
         En próximas entradas puede ser que me moje un poco más pero, de momento, estoy completamente seco… ¿vale una cervecita en la Feria?

lunes, 11 de mayo de 2015

Vuelta a la calma



         Esta mañana temprano despedimos a los dos niños franceses que han pasado con nosotros este fin de semana. Ayer tuvimos el día en familia, bueno mejor dicho en gran familia, porque nos reunimos quince para comer y veintisiete para cenar lo que supone un sobreesfuerzo importante que sólo hacemos algunas veces al año.
         Hoy hemos ido recogiendo y pasando poco a poco a un régimen de tranquilidad en el que parecía que nos habíamos vuelto sordos, ahora a retomar fuerzas para le feria que empieza el jueves por la noche.
         ¡Qué alegría no haber tenido tiempo en todo el fin de semana para pensar en elecciones municipales y otras hierbas!

viernes, 8 de mayo de 2015

Aumentamos “la familia”



         Ayer tarde llegaron los “franceses”. Esta frase que por sí sola no dice demasiado, significa que nuestra amiga Isabelle Allain está de nuevo en Palma del Río. Fue hace unos treinta años cuando ella apareció para ser lectora de francés durante un curso completo en el centro escolar donde yo trabajaba entonces. No sé lo que le dimos pero se acostumbró a nosotros y en cuanto pudo vino con sus padres para enseñarles el lugar donde había debutado como profesora y, después, cuando empezó a trabajar en un liceo de Nantes, inició la experiencia del intercambio con el instituto de nuestra ciudad.
Sus alumnos se alojan durante tres días en casas de familias de alumnos del instituto pero, como no suele haber bastante sitio, los amigos empezamos a colaborar en el acogimiento de los chicos y chicas franceses y así ahora tengo dos pequeños pupilos que me hacen esforzarme por hablar en francés al menos una vez al año.
Esta tarde me toca visita turística con nueve chicos y chicas franceses y algún agregado español: lo pasaremos muy bien.