Nos desnudamos
ambos muy despacio,
nos desnudamos
ambos prenda a prenda,
nos abrazamos carne
contra carne,
boca con boca,
pecho con pecho,
nuestros sexos
ardientes ya se rozan.
Y te beso, te
muerdo, te acaricio
te lamo y te
pellizco como loco
porque tu boca ya
recorre ansiosa
toda mi piel y mis
secretos todos.
Entonces la lujuria
nos inunda
de gozos y placeres
desatados,
ni obedecen a leyes
ni a letrados,
nos embriagamos de
vicio y desenfreno
y en medio de la
orgía compartida
te siento
estremecer en un orgasmo
y me vacío en ti,
en tu tesoro,
dejándote mi amor
húmedo y cálido
mientras tu cuerpo
se agita al recibirlo.