No es mi imaginación, es que ha sonado,
la campana del reloj en el pasillo.
Es la hora de nuestra cita acostumbrada
y me muero de ganas de tenerte.
Abro la puerta lentamente y allí estás
con tu piel fría, rígida, ligera,
con tus labios de color rojo pasión,
con tus ojos color verde esmeralda.
Te abrazo con ternura inusitada
y te llevo en volandas a la cama.
Inmóvil permaneces sobre el lecho,
te beso y no me besas,
te acaricio e impávida te muestras
aunque yo estoy dentro de ti, en tus entrañas
y gimo de placer hasta el orgasmo,
tú no finges porque no sientes nada.
Me fumo un cigarrillo y te contemplo
mas tú no me devuelves la mirada.
Al poco yo te tomo entre mis brazos
y te devuelvo a tu lugar, … al frío armario,
donde encerrada a oscuras bajo llave
descansarás por toda una semana.