miércoles, 10 de agosto de 2016

UN VIEJO AMIGO



No canta el gorrión pero resiste
el calor del estío
y el rigor del invierno.
Otros pájaros,
compañeros,
cambian de lugar según el tiempo.
Quizás por eso cantan
con voz melodiosa, pero…
prefiero al gorrión,
un viejo amigo.

martes, 9 de agosto de 2016

Se avecina un descanso



No sé cómo combatir la falta de inspiración que me producen las tórridas temperaturas que estamos padeciendo este verano y es que me da la impresión de que, en cuanto acabe con el fondo de armario, me tendré que tomar un descanso para llenar el pozo porque ya le he sacado tal vez más agua de la que tenía.
A partir de Septiembre me tendré que dedicar en cuerpo y alma a un proyecto que tengo recién iniciado y que debe estar listo para los primeros días de Diciembre. No puedo avanzar más porque es mejor que sea una sorpresa y espero que sea una sorpresa agradable porque es un género literario que no he practicado hasta ahora.
Más adelante podré dar alguna pista sobre este asunto en el que cuento con la colaboración inestimable de personas muy queridas a la vez que admiradas.

lunes, 8 de agosto de 2016

MUJER CORDOBESA



Pelo negro,
labios rojos
y unos ojos de azabache,
la tez blanca cual jazmín,
nariz y cara preciosas:
La morena de la copla
que pintó Julio Romero,
retratista cordobés
famoso en el mundo entero.
En la mano una guitarra
como dice el pasodoble:
Es la mujer cordobesa,
que no la hay más preciosa
porque rompieron el molde.

domingo, 7 de agosto de 2016

Versión completa del poema de ayer



DICES QUE MIENTE LA LUNA

Dices que miente la Luna
y la Luna nunca miente.
Tú cuando dices: “Te quiero”
debajo de las estrellas,
cuando la Luna se ha ido
al otro lado del monte,
al otro lado del río…
tú si mientes.
Echas la culpa a la Luna
pero la Luna no miente.
Los amores son luceros
que brillan cuando la Luna
dando la vuelta se esconde
detrás de su negra sombra.
Por eso los desamores
no pueden ser culpa suya.
Dices que la Luna miente
y la Luna allí no estaba.
Y cuando la noche aquella
me engañaste y me dejaste,
allí no estaba la Luna,
estabas tú con tu amante.

sábado, 6 de agosto de 2016

DICES QUE MIENTE LA LUNA



Dices que miente la Luna
y la Luna nunca miente.
Tú cuando dices: “Te quiero”
debajo de las estrellas,
cuando la Luna se ha ido
al otro lado del monte,
al otro lado del río…
tú si mientes.
Echas la culpa a la Luna
pero la Luna no miente.

viernes, 5 de agosto de 2016

Tal vez el final



No recuerdo bien cómo terminaron estas historias porque el tiempo es un borrador de recuerdos tremendamente eficaz o porque no sucedieron exactamente así sino que yo les he añadido un poco de creatividad o de ficción posible, pero en resumidas cuentas, mi hermano Manolito no se casó con Elenita ni con la pelirroja y Lolita no tuvo ninguna relación con mi primo Carlos que le llevara a unir sus vidas aunque todo parecía ir en esas direcciones pero, la verdad sea dicha, las cosas que arrancan cuando se es pequeño no suelen tener demasiado futuro…
─ ¡Tía Laura, tía Laura! ¡Cuéntanos otra historia de cuando tú eras pequeña y estabas en el colegio!...

jueves, 4 de agosto de 2016

Al salir de clase



─ Vale, vale, que ya le he visto. (¡Qué bruta es esta Lolita! Un poco más y me rompe una costilla a base de codazos).
─ ¡Hola, Elenita!, ¿puedo preguntarte algo…?
─ Yo me voy que me he dejado un libro en la clase, hasta luego, Elenita, ya me contarás…
─ Hasta luego, Lolita, ¿si quieres te espero?
─ No, no, tú a lo tuyo…
─ Bueno, Manolito, ¿qué querías preguntarme?
─ La verdad es que me da un poco de corte…
─ No te cortes, que yo soy toda oídos y te escucharé pacientemente todo lo que tengas que decirme… (Si me viera mi madre).
─ Verás… no es nada importante… bueno puede que lo sea… al menos para mí… pero es que no sé cómo decírtelo…
─ Pues arráncate ya que me estoy poniendo de los nervios…
─ Bueno pues allá va, me tiraré a la piscina de cabeza: ¿Me puedes decir cómo se llama esa niña pelirroja que estaba ayer hablando contigo en la puerta de tu casa?
─ ¿¿Esa niña horrible con el pelo que parece estopa??
─ Bueno, yo no la veo tan horrible…
─ ¡¡Tú es que eres tonto de remate!! Adiós, Manolito, hasta nunca… (los niños son idiotas de nacimiento).

miércoles, 3 de agosto de 2016

En el recreo



─ ¿Y te miraba a los ojos mientras te ayudaba?
─ Pues la verdad es que no lo sé…
─ Pero si estabais muy cerca.
─ Ya lo sé, pero…
─ ¿Pero qué?
─ Que la que no se atrevía a mirarle era yo.
─ ¡OH, el amor!
─ Es que tú no sabes la vergüenza que me dio cuando se levantó de su silla y se vino para mi mesa…
─ ¿Pero no era eso lo que tú querías?
─ Sí, claro, pero una cosa es quererlo y otra…
─ Mira, Elenita, tú no sabes lo que quieres.
─ Que sí, Lolita, que ya estoy segura y quiero que me mire pero nunca le pillo mirándome.
─ Tú hazte la tonta y yo cuando vea que te está mirando te doy con el pie por debajo de la mesa…
─ Vale, vale, ¡menos mal que tengo una amiga!

martes, 2 de agosto de 2016

Comprobando la información



El muy idiota por más que le miro no consigo pillarlo mirándome. Serán exageraciones de Lolita seguramente… pero la verdad es que está como un queso… el año pasado era un esmirriado y, después del verano, se ha puesto pero que muy bueno… ¡Si mi madre supiera lo que estoy haciendo!¡Y, sobre todo, lo que estoy pensando…!
Pues éste me va a mirar como que yo me llamo Elena…
─ ¡Seño, seño! Tengo una pregunta que no sé cómo se hace…
─ Espera un momento, Elenita. Ahora te ayudo.
─ ¿Me puede ayudar Manolito que ya ha terminado?
─ Bueno, vale, de acuerdo.
─ Que yo no he…
─ Tú te callas y te sientas aquí a mi lado que lo ha dicho la seño y me tienes que ayudar.

lunes, 1 de agosto de 2016

Las noticias vuelan



─ Elenita está coladita por Manolito.
─ Pero si dice que no lo soporta…
─ Ella dirá lo que quiera pero yo sé que le quiere…
─ Pues no me lo puedo creer…
─ Yo tampoco me lo creía pero hasta dibuja corazones en las pastas de su cuaderno y les pone las iniciales.
─ ¿Las iniciales?
─ Sí, pareces tonta, las iniciales de ellos: la “eme” y la “e”.
─ Eso tengo que verlo para creerlo.
─ Tú mírala cuando ella cree que nadie la ve y verás cómo mira a Manolito…
─ Ya, ya, pues lo voy a hacer…