miércoles, 3 de agosto de 2016

En el recreo



¿Y te miraba a los ojos mientras te ayudaba?
Pues la verdad es que no lo sé…
Pero si estabais muy cerca.
Ya lo sé, pero…
¿Pero qué?
Que la que no se atrevía a mirarle era yo.
¡OH, el amor!
Es que tú no sabes la vergüenza que me dio cuando se levantó de su silla y se vino para mi mesa…
¿Pero no era eso lo que tú querías?
Sí, claro, pero una cosa es quererlo y otra…
Mira, Elenita, tú no sabes lo que quieres.
Que sí, Lolita, que ya estoy segura y quiero que me mire pero nunca le pillo mirándome.
Tú hazte la tonta y yo cuando vea que te está mirando te doy con el pie por debajo de la mesa…
Vale, vale, ¡menos mal que tengo una amiga!

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