No soy el responsable de tu desgracia
pues nunca te obligué a que marchases sola
tú fuiste separando mi vida de la tuya
hasta que conseguiste que olvidase tu amor.
Ahora separados te sientes abatida
pero nunca pensaste cómo quedaba yo,
preñada de egoísmo tomaste tu camino
mientras yo te buscaba y nunca te encontré.
No dejaste señales para seguir tu rastro
y yo, desengañado, te dejé de buscar.
Buen poema, José Felipe. Fue un placer leerte.
ResponderEliminarDejar de buscar es una de las decisiones más complejas que deben tomarse en la vida...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Es duro dejar de buscar. Lo peor es que es mas fácil que encuentres.
Eliminara veces es lo mejor,
ResponderEliminarbesos
Eres un máquina felipe un abrazo
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