sábado, 8 de marzo de 2014

¡Viva la Comedia!



         En la tarde-noche del viernes, la Compañía de Teatro Bastarda Española nos regaló, por segunda vez en Palma, ( Ya estrenaron en la Feria de Teatro hace algunos años) su “Estrella Sublime”.
         El diálogo entre una camarera de un bar de copas y una Virgen escapada de una iglesia sevillana hace que la carcajada sea el denominador común de todo el desarrollo de la función.
         Es una de esas obras que, cuando terminas de verla, te deja relajadamente feliz y con toda la tristeza fuera de ti.
         Genial la interpretación de las dos actrices, Charo Urbano y Lola Marmolejo que se meten en el papel como si de una segunda piel se tratara.  Buena también la dirección de Antonio Campos.

lunes, 3 de marzo de 2014

No era la fecha



La verdad sea dicha no era, ni con mucho, el mejor discurso que había pronunciado pero tampoco había dispuesto de demasiado tiempo para prepararlo y, además, no había tenido prácticamente ningún espectador si descontamos a los dos que dormitaban en el banco que había a la sombra del ciprés de al lado y a los jardineros y el enterrador que se movían de un lado para otro arrancando hierbas. De todas maneras había sido una soberana estupidez que para inaugurar su propia estatua tuviera que decir unas palabras porque los muertos no hablan y tampoco sabía a quién se le había ocurrido la idea de pronunciar un discurso en el cementerio el doce de octubre. Si hubiera sido el uno de Noviembre…

domingo, 2 de marzo de 2014

Homenaje graffitero al inmortal Paco de Lucía



Tan sólo unas líneas para presentar esta foto del graffiti que mi ahijado “Kalama” pintó en una pared de Granada.


Mala imagen



Cerró los ojos para no verle pero, cuando volvió a abrirlos, aquél individuo impresentable seguía estando allí,… al otro lado del espejo.

sábado, 1 de marzo de 2014

Al fondo a la derecha



Con la boca desencajada y la mirada errática entró en el bar y preguntó con cara de ansiedad extrema al camarero que le miraba desde detrás de la barra:
─ ¿Dónde…?
─ Al fondo a la derecha.
Corrió en la dirección indicada como alma que lleva el Diablo  abriéndose a la vez la bragueta y… ¡Zas! Se orinó directamente en la sopera.
Tenía la lateralidad cruzada.

viernes, 28 de febrero de 2014

Imperiosa necesidad



Hacía tiempo que sentía aquella necesidad mas había sido capaz de controlarse y no sucumbir a ese deseo irrefrenable pero ya era imposible resistirse por más tiempo: abrió el grifo y llenó el vaso de agua hasta el borde para por fin calmar su sed.

jueves, 27 de febrero de 2014

Otra dimensión



Había disfrutado con los textos que salían de su pluma. Su creatividad no le dio descanso y había pasado largos periodos de tiempo produciendo historias que nunca vieron la luz porque nadie quiso editarle ni una línea. Todo aquél bagaje de experiencias y de sensaciones dormía en un cajón de su mesa de escritorio. La verdad es que aquello era lo que le daba la vida día a día por eso cuando pensó que no tenía ya nada que contar y que su vena literaria se había agotado definitivamente se durmió plácidamente para ya nunca despertar: estaba residiendo en otra dimensión más acogedora.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La sorpresa



         Quería darle una sorpresa por el día de su cumpleaños. Entró procurando no hacer ni el más mínimo ruido y… se llevó una sorpresa mayúscula cuando se asomó al dormitorio.

martes, 25 de febrero de 2014

La herencia



         ─ ¿Qué quiere decir con que tengo una herencia? ─ Preguntó Braulio extrañado a su interlocutor telefónico ─ Si yo no tengo parientes.
         La voz al otro lado de la línea le pidió que acudiera al día siguiente a la notaría para aclararle la procedencia del legado.
         Braulio, presa de una gran agitación, recogió las cosas que tenía por medio y cerró su pequeño negocio de chucherías para dirigirse rápidamente a su casa.
         Entró en su pisito de protección oficial (pagado con miles de fatigas) y comenzó a llamar a voces a su mujer que salió de la cocina alarmada:
        ─ ¿Qué te pasa para venir llamándome a voz en grito desde que entraste por el portal?
         ─ ¡Que somos ricos, María, que nos van a dar una herencia!
         La mujer le miró como si fuera un desconocido y le dijo:
         ─ Tú estás como una cabra, Braulio, cómo nos van a dar una herencia si nosotros no tenemos familia.
     ─ Eso mismo pensé yo cuando me llamaron por teléfono desde el despacho del Notario, pero luego, pensando y pensando, he llegado a la conclusión de que debe tratarse de un hermano de mi padre que desapareció después de darle un sablazo de veinte mil duros y de él nunca más se supo.
         ─ Pero si ése no tenía ni donde caerse muerto…
         El matrimonio siguió hablando largo y tendido haciéndose ilusiones con lo que iba a mejorar su vida a partir de entonces y, al día siguiente, vistiendo la ropa de los domingos, se presentaron en la notaría.
         Les pasaron al despacho del Notario y éste les hizo ademán de que tomaran asiento. Braulio, que no podía más con la incertidumbre, preguntó mientras se sentaba:
         ─ Dígame, Sr. Notario, ¿a cuánto asciende la manda de mi tío?
         ─ Sí señor, ─ dijo el notario con mucho aplomo ─ la manda es de su tío de Vd. pero lo que se dice ascender, ascender, no asciende mucho,… más bien desciende.
         Las caras de los esposos eran todo un poema hasta que María logró balbucir:
         ─ Explíquenos, por favor, que nosotros de estas cosas…
         El fedatario puso cara de póker y dijo:
         ─ Lo malo de la herencia es que su tío le ha dejado una deuda de más de cien mil euros.

domingo, 23 de febrero de 2014

Recordar los sueños



Era una tarde plomiza del final del invierno. El cielo amenazaba lluvia desde primeras horas de la mañana pero no había caído ni una gota. Ahora, que la tarde comenzaba a agonizar, una suave brisa comenzó a soplar como preludio del chaparrón que se avecinaba.
El repiqueteo de la lluvia en los cristales fue lo que le sacó de sus cavilaciones y, como si aún estuviera en las nubes, con cara de no comprender nada, su vista se fijó en los chorritos de agua que poco a poco iban mojando el vidrio recorriendo caprichosos caminos de arriba a abajo.
Al mismo tiempo su mano tomó la estilográfica que reposaba junto al cuaderno y comenzó a escribir sin siquiera ser demasiado consciente de ello. Al cabo de un tiempo pareció despertar de golpe abandonando el sopor que le había tenido maniatado y leyó lo que había escrito: le pareció mentira la forma en que había contado todo un sueño.