miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡Ay Diciembre de mis “entretelas”!



         Como ya estoy jubilado, mi trabajo consiste en ir a comprar al súper, arreglar mi jardín y cultivar el mini huerto que tengo en casa. Para mi “aggiornamento” en las lides literarias asisto cada quince días a un Taller de Escritura que dirige Matilde Cabello y durante este mes de Diciembre en el que las fiestas son multitud tengo unos cuantos eventos que no son nada comunes a lo largo del año.
         A partir del día 10 participo como jurado en el Concurso Escolar de Villancicos; el 18 estaré almorzando con mis antiguos compañeros y compañeras del Instituto para despedir a Juan Ruiz Valle y Juan Domínguez Ruiz que se jubilan; luego vendrán las comidas familiares del 24 y 25; el día 27 cena con antiguos profesores y alumnos del Colegio Público Séneca y, para finalizar, la cena de Fin de Año con mis amigos y amigas en casa de Rafa Limones y Adela Ceballos. El mesecito va a ser de lo más movido y espero terminarlo tan bien como lo he empezado, es decir, de una pieza. ¡Que no decaiga!

martes, 9 de diciembre de 2014

Recuerdos: Mi primera juerga “controlada”

         Cuando pienso cómo se inician en el consumo de alcohol nuestros y nuestras jóvenes me viene a la cabeza la primera vez que yo lo bebí y salí de noche.
Tenía diecisiete años y mi padre me propuso “salir de Patios”. Yo a esa edad no tenía ni la más mínima idea de qué era aquello de “salir de Patios” así que le dije que sí para salir de mi ignorancia.
Fuimos pues mi padre, su amigo Juan “Raya Ancha” y yo que, haciendo un símil taurino, iba a “tomar la alternativa” en las lides de las juergas nocturnas.
Como quiera que recorrimos tres o cuatro patios y en cada uno de ellos me tomé una copa de vino, a eso de la media noche estaba ya un poquito mareado pero entonces llegó el momento de ir a una taberna del barrio de San Basilio donde solía haber gente que cantaba flamenco.
Allí, entre cante y cante, nos beberíamos entre los tres (bueno yo bebía menos) dos medias botellas de fino “la galga” (no se me olvida el nombre porque me puse bien a tono) y alguna ración de jamón y queso para empapar el caldo porque según mi padre no era bueno beber a palo seco.
A eso de las tres de la madrugada llegamos a casa y, al bajarme del coche, perdí el equilibrio y estuve a punto de tragarme un árbol de la calle. Mi padre y Juan hicieron como que no lo habían visto y nos fuimos a dormir.
La noche fue para olvidarla o, mejor dicho, para “no olvidarla” y al día siguiente, que era sábado y mi padre no trabajaba, durante el desayuno me dijo mi progenitor:
Anoche fue tu primera borrachera, ¿no?
Yo asentí y no dije ni pío porque el resacón que tenía era de campeonato.
Pues ya has aprendido a beber, dijo él ahora tienes que aprender a orinar.

lunes, 8 de diciembre de 2014

No me gusta el silencio



No me gusta el silencio.
Es ventanal abierto
a recuerdos que no quiero recordar,
a los sueños que quieren existir
y que invaden mi escondida intimidad
para que los acoja.
Cuentas pendientes
que quieren ser cobradas.
Puertas abiertas
que deben ser cerradas.
Hechos que nunca quisiera haber vivido
y que afloran
con fuerza del olvido
donde los encerré hace mucho tiempo
pero se han escapado y me visitan
y vienen a quedarse
para vivir conmigo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Recuerdos: La Bodega



         Cuando en mi casa se nombraba la Bodega estaba claro que se hacía referencia a la bodega de Pepe Lama. Era un gran amigo de mi padre y tenía una bodega en la cordobesa calle Magistral Seco de Herrera a la que ya he hecho mención en otro escrito.
         La bodega de Pepe Lama era centro de reunión y tertulia de una serie de amigos que, con mi padre y algunas veces yo, hacíamos gala de la degustación de los caldos de Montilla y Moriles amén de debatir sobre cuestiones de actualidad local sobre todo y de fútbol.
         La bodega tenía unas quince o veinte medias botas en las que Pepe criaba con esmero un par o tres de vinos diferentes, entre ellos recuerdo el “Fino RL” y el “Amargoso”.
         Pepe, que tenía muchos ratos libres a lo largo del día, dedicaba su tiempo a tallar personajes en madera usando un palo de fregona y a dibujar a plumilla.
         Era pues una bodega atípica y curiosa por lo que tenía de cultural y divertida.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Deprisa



Con tanta intensidad
con tanta prisa
se nos va el existir
sin darnos cuenta
que este fluir sin tregua
que la vida parece
con tanto correcalles,
con tanto tropezón,
con tanto engaño,
me ha desgarrado el alma de tal modo
que he mandado parar a mis motores
para recuperar alientos ya perdidos.
Y en este impasse forzado y doloroso
me detengo a pensar y me pregunto:
¿Dónde quedó el pasado?

viernes, 5 de diciembre de 2014

Recuerdos: Juan "Raya Ancha"



Tal vez pueda ser éste el epígrafe bajo el que vaya publicando diferentes entradas relacionadas con mis recuerdos de juventud.
Hoy me he acordado de Juan Atienza, un buen amigo de mi padre al que llamaban cariñosamente “Juan Raya Ancha” porque era calvo de solemnidad y él, en broma, presumía de que no lo era sino que se hacía la raya demasiado ancha. Era un hombre simpático y agradable que se dedicaba al bobinado de motores eléctricos pero cuando ese tipo de trabajo se vino a menos a finales de los sesenta, puso un pequeño bar en la calle Magistral Seco de Herrera del barrio cordobés de la Ciudad Jardín.
         Sólo había bebidas y tapas frías pero destacaba una tapa cordobesa cien por cien que antiguamente solía tomarse en el Círculo Mercantil como bien dice el romance a Córdoba del desaparecido Pepe Marchena: “El huevo a la pastora”.
         Con este nombre tan rimbombante se hacía referencia a medio huevo duro con ensaladilla rusa y salsa de tomate.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Volver a casa



Preguntó en todas partes pero nadie supo darle norte acerca del paradero de su antiguo vecino. Muchos ni siquiera se acordaban del aspecto que tenía últimamente. Alguno llegó a decirle que esa persona no vivía ni había vivido nunca en el viejo caserón de la esquina, pero seguramente se debía a que eran recientes en el barrio.
En vista de la falta de noticias decidió probar en la oficina del censo municipal:
¿Cómo dice que se llamaba su amigo? Preguntó mecánicamente la funcionaria que le atendió.
Ambrosio Mendizábal Atienza Contestó y añadió Pero no era mi amigo, sólo se trata de un conocido.
¿Y dice que vivía en la esquina de Avenida de la Corriente con la calle Malmetida?
Sí, al menos cuando éramos niños vivía allí, pero luego me fui a otro sitio, perdimos el contacto y no he vuelto hasta el viernes pasado…
Pues aquí no consta ningún Ambrosio Mendizábal Loquesea en esa dirección Le interrumpió la señorita.
¿Está Vd. segura? Inquirió
Por lo menos en el censo informatizado no aparece, tal vez en el archivo donde están los censos antiguos…
¿Y ese archivo dónde está? Volvió a preguntar al borde del desaliento.
En la segunda planta, pero no creo que encuentre Vd. nada… son censos de hace más de cien años.
¡Tanto tiempo he estado fuera!

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cita



Tu voz sonaba al otro lado del teléfono:
“Regálame una noche de amor apasionada
que esta noche quiero ser sólo tuya
para vivir de nuevo aquel encuentro
en el que nos lo perdonamos todo
cuando por vez primera
sin prisas nos amamos
y ardieron nuestros cuerpos
fundiendo nuestras almas”.
Te contesté:
“Ven pronto, no pierdas ni un instante,
impaciente te espero apasionado”.
Veinte veces bajé al piso de abajo
pretendiendo escuchar tus pasos fuera.
Ahora sí, ahora he sentido tu llamada
y volviendo mis pies sobre mis huellas...
trepidante bajé de dos en dos las escaleras,
trémula y torpemente abrí la puerta
y tú estabas allí radiante y bella.

martes, 2 de diciembre de 2014

Miedo escénico



         Le avisaron por el interfono que acababan de abrir las puertas. Se le vino el estómago a la boca. Trató de calmarse pensando que, tal vez, no viniera nadie, pero sabía que era un pensamiento absurdo puesto que se habían vendido todas las entradas. Miró por el pequeño descosido del telón y su pulso se aceleró hasta lo inimaginable: la gente entraba atropelladamente para poder elegir un buen sitio pues las localidades no eran numeradas.
En el patio de butacas no cabía un alfiler y la platea estaba a punto de llenarse por completo. Estaba perdido sin remedio posible. La angustia le atenazaba la garganta y luchó por tragar saliva para que la voz no le fallase al dirigirse al público que abarrotaba ya la sala.
Al fin y al cabo no tenía más remedio que salir a escena y explicarles que lo del recital de Julio Iglesias sólo era una burda mentira.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Noche de Mayo



La nostalgia palpita en cada instante
de esta noche de mayo calurosa
en que de nuevo me siento reavivado.
Demasiado lentas son sus horas
de madrugada insomne y agitada
“menage à trois” tenemos con la luna
que nos alumbra como falsa aurora
y disfrutamos vigorosamente
el flujo y la humedad del tórrido deseo
mezclado con aromas especiados
de cítrico de lima y de miel pura.
Esta roja oleada de fuego pronto cede
dando paso a placeres y a goces infinitos
que llevan al orgasmo que nos deja agotados
para caer en brazos de Morfeo
que nos acuna hasta que el sol se viene.