lunes, 15 de diciembre de 2014

Eso no…



         ¡Niño, eso no se dice!
         Y el niño no dijo ni pío, parecía una esfinge faraónica, no movió ni un músculo de la cara.
         ¡Niño eso no se hace!
         Y el niño no hizo nada, pero nada de nada, absolutamente nada. Ni siquiera parpadeó.
         ¡Niño eso no se toca!
         Y el niño no hizo ni caso. Se tocó la nariz, sobre todo por dentro y… lo sacó.

domingo, 14 de diciembre de 2014

La foto



¡Niño! Mira al pajarito… Mira al pajarito… ¡Niño!… Mira…
Tardó un buen rato, pero miró y se puso a llorar cuando vio que le habían engañado: sólo había un tío que debía ser muy feo porque se tapaba la cara con un aparato raro.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Recuerdos: La ensaladilla rusa



         La ensaladilla rusa es uno de mis platos favoritos y, por mucho que haya comido, no he llegado a aborrecerla. Recuerdo un “Día de San José” de hace bastantes años (unos cuarenta aproximadamente) en que mi padre nos dio barra libre en mi casa a todos los amigos. Acabamos con dos botellas de whisky y una de ginebra y los vapores alcohólicos debieron despertar el hambre en nuestros juveniles estómagos por lo que decidimos saciarla en la taberna “La Montillana”, que estaba en la calle San Álvaro, donde el vino y las tapas eran bastante baratas.
         Al acercarnos a la barra vi una fuente de ensaladilla rusa recién hecha que me entró por los ojos como un cohete y no pude menos que exclamar:
         “¡Me la comería entera!”
         Como quiera que lo dijera en voz alta, el camarero se enteró y me comentó sorprendido:
“¿Entera?”
Yo para no bajarme del burro le contesté:
“Con tres o cuatro medios de vino si sólo me cobra dos tapas”
A mis amigos se les abrieron unos ojos como platos cuando el camarero me puso la ensaladilla delante y cuatro medios de vino diciendo:
“De acuerdo, pero si te da una indigestión yo no me hago responsable de nada”
Tardé unos veinte minutos pero me la zampé entera aunque me sobró la mitad del último medio de vino y, además, dormí como un lirón, bueno como un lirón harto de ensaladilla rusa.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Los gatos del Cementerio



         Os habéis fijado que en los días fríos del invierno hay varios gatos en la puerta del cementerio. ¿A qué o a quién esperan?, me preguntaba siempre y esta mañana he comprendido lo que hacían.
         La verdad es que el misterio no era tal y todo tenía una explicación de lo más simple y corriente:
Los gatos esperan a los coches.
         Sí, los gatos evidentemente esperan a que llegue uno o varios vehículos para situarse debajo de ellos, más concretamente debajo del motor para así calentarse y echar un sueñecito.
         Eso sí, como decía la nana que cantaba mi abuela, “duermen con los ojos abiertos como las liebres”, por eso cuando arranqué mi coche para irme, salieron tres corriendo de debajo de él como almas que lleva el diablo.
         Curioso, ¿no?

jueves, 11 de diciembre de 2014

Tu espalda



Tu espalda era mi anhelo,
también tu rostro y tus labios,
tus manos y tú toda.
Te contemplé extasiado
era tan exultante tu belleza
y estabas tan tranquila.
Me acurruqué a tu lado
y acaricié tu espalda.
Estabas serena, parecías dormida,
no quería que te sobresaltaras.
Era tal tu quietud
que no quería interrumpir tu sueño
con palabras que no eran necesarias,
con un gesto quizás inoportuno,
con el latir acelerado
de mi pecho que ansiaba tu cariño.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡Ay Diciembre de mis “entretelas”!



         Como ya estoy jubilado, mi trabajo consiste en ir a comprar al súper, arreglar mi jardín y cultivar el mini huerto que tengo en casa. Para mi “aggiornamento” en las lides literarias asisto cada quince días a un Taller de Escritura que dirige Matilde Cabello y durante este mes de Diciembre en el que las fiestas son multitud tengo unos cuantos eventos que no son nada comunes a lo largo del año.
         A partir del día 10 participo como jurado en el Concurso Escolar de Villancicos; el 18 estaré almorzando con mis antiguos compañeros y compañeras del Instituto para despedir a Juan Ruiz Valle y Juan Domínguez Ruiz que se jubilan; luego vendrán las comidas familiares del 24 y 25; el día 27 cena con antiguos profesores y alumnos del Colegio Público Séneca y, para finalizar, la cena de Fin de Año con mis amigos y amigas en casa de Rafa Limones y Adela Ceballos. El mesecito va a ser de lo más movido y espero terminarlo tan bien como lo he empezado, es decir, de una pieza. ¡Que no decaiga!

martes, 9 de diciembre de 2014

Recuerdos: Mi primera juerga “controlada”

         Cuando pienso cómo se inician en el consumo de alcohol nuestros y nuestras jóvenes me viene a la cabeza la primera vez que yo lo bebí y salí de noche.
Tenía diecisiete años y mi padre me propuso “salir de Patios”. Yo a esa edad no tenía ni la más mínima idea de qué era aquello de “salir de Patios” así que le dije que sí para salir de mi ignorancia.
Fuimos pues mi padre, su amigo Juan “Raya Ancha” y yo que, haciendo un símil taurino, iba a “tomar la alternativa” en las lides de las juergas nocturnas.
Como quiera que recorrimos tres o cuatro patios y en cada uno de ellos me tomé una copa de vino, a eso de la media noche estaba ya un poquito mareado pero entonces llegó el momento de ir a una taberna del barrio de San Basilio donde solía haber gente que cantaba flamenco.
Allí, entre cante y cante, nos beberíamos entre los tres (bueno yo bebía menos) dos medias botellas de fino “la galga” (no se me olvida el nombre porque me puse bien a tono) y alguna ración de jamón y queso para empapar el caldo porque según mi padre no era bueno beber a palo seco.
A eso de las tres de la madrugada llegamos a casa y, al bajarme del coche, perdí el equilibrio y estuve a punto de tragarme un árbol de la calle. Mi padre y Juan hicieron como que no lo habían visto y nos fuimos a dormir.
La noche fue para olvidarla o, mejor dicho, para “no olvidarla” y al día siguiente, que era sábado y mi padre no trabajaba, durante el desayuno me dijo mi progenitor:
─ Anoche fue tu primera borrachera, ¿no?
Yo asentí y no dije ni pío porque el resacón que tenía era de campeonato.
─ Pues ya has aprendido a beber, ─ dijo él ─ ahora tienes que aprender a orinar.

lunes, 8 de diciembre de 2014

No me gusta el silencio



No me gusta el silencio.
Es ventanal abierto
a recuerdos que no quiero recordar,
a los sueños que quieren existir
y que invaden mi escondida intimidad
para que los acoja.
Cuentas pendientes
que quieren ser cobradas.
Puertas abiertas
que deben ser cerradas.
Hechos que nunca quisiera haber vivido
y que afloran
con fuerza del olvido
donde los encerré hace mucho tiempo
pero se han escapado y me visitan
y vienen a quedarse
para vivir conmigo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Recuerdos: La Bodega



         Cuando en mi casa se nombraba la Bodega estaba claro que se hacía referencia a la bodega de Pepe Lama. Era un gran amigo de mi padre y tenía una bodega en la cordobesa calle Magistral Seco de Herrera a la que ya he hecho mención en otro escrito.
         La bodega de Pepe Lama era centro de reunión y tertulia de una serie de amigos que, con mi padre y algunas veces yo, hacíamos gala de la degustación de los caldos de Montilla y Moriles amén de debatir sobre cuestiones de actualidad local sobre todo y de fútbol.
         La bodega tenía unas quince o veinte medias botas en las que Pepe criaba con esmero un par o tres de vinos diferentes, entre ellos recuerdo el “Fino RL” y el “Amargoso”.
         Pepe, que tenía muchos ratos libres a lo largo del día, dedicaba su tiempo a tallar personajes en madera usando un palo de fregona y a dibujar a plumilla.
         Era pues una bodega atípica y curiosa por lo que tenía de cultural y divertida.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Deprisa



Con tanta intensidad
con tanta prisa
se nos va el existir
sin darnos cuenta
que este fluir sin tregua
que la vida parece
con tanto correcalles,
con tanto tropezón,
con tanto engaño,
me ha desgarrado el alma de tal modo
que he mandado parar a mis motores
para recuperar alientos ya perdidos.
Y en este impasse forzado y doloroso
me detengo a pensar y me pregunto:
¿Dónde quedó el pasado?