viernes, 16 de enero de 2015

La carta más alta



Cuando recibas ésta será el momento de que empieces a preocuparte por tu futuro. Desde estas alturas se ve todo con mucha más claridad sobre todo cuando no hay niebla. No tengo ni la menor idea de cómo he llegado hasta aquí pero, si no me asomo al precipicio, me gusta lo que hay aunque, realmente, no hay mucha gente con quien hacer justicia sin embargo eso, al fin y al cabo, es lo de menos, lo más importante es que te estoy escribiendo porque tú sacaste la carta más alta y yo me tuve que largar con viento fresco y no pienso volver a abrir la tienda donde trabajas hasta que no me dé la gana.
Si encuentro algún estanco compraré un sobre y un sello y te enviaré la presente junto con tu finiquito.
Sinceramente tuyo

jueves, 15 de enero de 2015

Le pareció barato



Levantó de golpe la persiana y la luz del sol le deslumbró haciéndole cerrar los ojos para después abrirlos poco a poco a fin de acostumbrarse al radiante día que, no hacía mucho, acababa de nacer.
El paisaje era de lo más inquietante pues salpicadas aquí y allá había matas resecas de plantas espinosas que constituían toda la vegetación de una llanura eterna de la que no podía vislumbrar el final: era un panorama que olía a muerte por doquier.
Cuando llegó a la casa era de noche y, con el cansancio que traía encima, ni siquiera se había ido fijando en la parte que alumbraban los faros del coche. Se despertó al llegar pero con la luz de la linterna de su acompañante no había visto lo que ahora le tenía casi al borde de un ataque de nervios: le habían engañado como a un chino (es un decir) porque aquella ganga que le habían vendido no tenía nada que ver con una huerta de frutales y es que, como decía su abuelo, “las cosas hay que verlas con luz y taquígrafos antes de comprarlas” aunque realmente los taquígrafos no hacían ninguna falta.

martes, 13 de enero de 2015

Martes y trece



         Ya está aquí el primer Martes y Trece del nuevo año pero no viene solo sino que le acompaña otro en el mes de Octubre.
         Cuando llega esta fecha no puedo por menos que acordarme de mi padre y del “respeto” que le tenía por no decir que le profesaba auténtico miedo.
Era curioso cómo un hombre culto y con mucho mundo a cuestas se derrumbaba auténticamente cuando llegaba un martes y trece y no era capaz de salir a la calle. Yo le chinchaba con el asunto pero a él no le importaba que me riese de su superstición, decía: “Tú ríete que a mí si no salgo a la calle un día no me pasa nada” y se quedaba tan tranquilo leyendo sin siquiera quitarse el pijama en todo el día.

domingo, 11 de enero de 2015

Horario



¿Sabían Vds. que si un indigente aparece en nuestra ciudad de noche no hay ninguna institución ni ONG que le tienda una mano para ayudarle?
Anoche mismo un hombre de aspecto muy machacado por la vida estuvo en manos de la policía municipal que no supo qué hacer con él ni adónde llevarle para que pasase la noche a cubierto. Un dueño de un bar le acogió en la carpa que tiene para que los clientes se sienten en la terraza y le ofreció algo para comer o beber. El hombre sólo aceptó un café caliente que degustó a pequeños sorbos. Después no sé lo que sería de él pues me fui a mi casa.
Al parecer, lo mismo que los establecimientos de comercio, hay un horario de atención al “cliente” en las asociaciones y en el Ayuntamiento que presumen de encargarse de ayudar al prójimo.

jueves, 8 de enero de 2015

Se acabaron las Fiestas



         Los niños de nuevo al colegio, las madres más tranquilas, los padres ni se inmutan, la paga extraordinaria saqueada de mala manera, el paro sigue igual y, encima, unos hijos de mala madre se cargan a doce personas en Paris. Lo dicho, se acabaron las fiestas.

miércoles, 7 de enero de 2015

Miedo al ridículo



El cansancio comenzó a hacer mella en él. Aquella caminata sin haber entrenado lo suficiente estaba a punto de pasarle factura.
Los demás se iban alejando poco a poco a medida que su ritmo en el caminar iba decreciendo.
Por fin ya no se veía a nadie a lo lejos y un suspiro de alivio se escapó entre sus resecos labios. Ya podía sentarse para descansar sin que nadie le mirase con aires de superioridad.

martes, 6 de enero de 2015

Todo es relativo



─¿Qué te dejaron los Reyes Magos?
─Carbón.
─¡Qué suerte! A mí me han dejado la factura de la luz, la del agua y la de recogida de basuras.

domingo, 4 de enero de 2015

Disparidad de opiniones



─Que te lo digo yo: La letra con sangre entra.
─Pues yo, con sangre, con sangre, lo que se dice con sangre,… lo que me entra es el solomillo de ternera.

viernes, 2 de enero de 2015

Quien roba a un ladrón…



Como no podía ser de otra manera Antoñita estaba eufórica por la suerte que había tenido: Encontrarse en medio de la acera una cartera con cinco mil euros.
Lo malo es que tenía un carnet de identidad que ponía de manifiesto quién era su dueño, y el fulano era uno de los personajes más indeseables de la ciudad.
         Se acordó del refrán y se quedó con ella. Eso sí, devolvió el carnet.

jueves, 1 de enero de 2015

¿Dónde están las llaves?



─¿Dónde están las llaves?
─Matarilerilerile.
─¿Dónde están las llaves?
─Matarilerilerón.
─Pero, ¿dónde están las llaves?
─Chin-pón.
─Déjate de canciones. ¡Las llaves de la casa que nos estamos mojando fuera!
─Ah, ¿ésas?
─Sí, ésas.
─Pues en el fondo del mar.