sábado, 17 de septiembre de 2011

Historias de miedo y medio - I

Misterio en La Algabiya

Un ruído extraño me despertó del duermevela en la cálida noche de verano. Tintín ladraba cerca de la ventana de mi habitación. Opté por levantarme y me acerqué a la ventana pero no se veía nada fuera de lo que yo consideraba habitual, eso sí, la luz de la entrada de la calle estaba apagada. Miré el reloj de la mesita de noche y marcaba las tres menos cinco. Era extraño que a esa hora ya se hubiera apagado la luz. Decidí salir al jardín para inspeccionar el terreno de cerca y así lo hice procurando no despertar a Martina.

Salí por la puerta de la cocina que da al porche. Chata dormía cerca de la puerta y eso me tranquilizó. Fui de puntillas hasta la fachada principal seguido de cerca por la perra y me encontré a Tintín escarbando cerca de la puerta de la entrada. Como no veía casi nada, volví sobre mis pasos y traje conmigo una linterna.

Todo lo que llamaba la atención del perro era una salamanquesa enorme que estaba medio quemada. La pobre se había electrocutado dentro del farol y había caído al suelo achicharrada. El ruído que nos despertó al perro y a mí debió ser el del chispazo de la lámpara al fundirse.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Invertir en Palma

Hoy he leído en el periódico que hay siete empresas interesadas en la construcción del Parque Infantil del Agua que va a sustituir a la antigua piscina municipal.

Leo, también, que varias de esas empresas son de Palma y eso me agrada sobremanera puesto que si alguna de ellas lo consigue generará puestos de trabajo en nuestra ciudad lo que no es moco de pavo en los tiempos que corren con ese paro brutal que nos ha regalado la crisis.

Si lo pensamos bien hay muchas maneras de invertir en Palma del Río. Alguien me dirá: ¿Y cómo invierto yo que no tengo capital? Pues muy fácil, compra en Palma y diviértete en Palma, y así el dinero que gastes repercutirá en tus convecinos y, de rebote, en mejorar los servicios de que disponemos. Claro que hay cosas que no las podemos encontrar aquí pero aparte de la playa no creo que falten muchas más.

Lo dicho, la ropa y la comida se encuentran en Palma de la misma o mejor calidad que en cualquier otro sitio y no digamos de la cervecita y las tapas que tenemos mil sitios donde escoger.

Si inviertes en Palma, inviertes en ti.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Los “bolos” del Puente de Hierro


A medida que va terminando el verano, va aumentando el número de personas que transitan por el Puente de Hierro haciendo ejercicio para quemar azúcar y colesterol.

Lo que no saben muchos de ellos y de ellas es que “la trampa de los bolos” les acecha para que tropiecen y se partan la crisma o cualquier otra cosa.

¿Es que nadie va a poner remedio al disparate de las medias bolas de piedra sin señalizar con las que nos obsequió nuestro Ayuntamiento para protegernos de los vehículos automóviles cuando paseamos por nuestro antiguo y querido puente?

¿A quién hay que pedirle que señalice las dichosas “bolitas” aunque sea pintándolas de color “verde fosforito”?

Desde luego que me voy a proponer conseguir algún tipo de solución a este problema aunque sea convenciendo al concejal de urbanismo para que no se vuelva antes del puente, (cuando camina junto a su esposa y colega todas las tardes), y continúe hasta que vea en vivo y en directo lo que yo estoy padeciendo cada vez que me distraigo y le pego un puntapié a un “bolillón”.(Todo sea sin ánimo de desearle a nadie que le pase lo que a mí)

En el puente viejo: quien mal anda, mal acaba.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Martes y trece

Ayer fue martes y trece, el primer martes y trece del año 2.011 y también el penúltimo porque en diciembre tendremos otro.

Hay muchas personas a quienes no les gusta en absoluto esta coincidencia pero esto no es así en todas partes puesto que en los países anglófonos se teme el viernes y trece de ahí la interminable saga de películas de terror que tienen ese título.

Mi padre no salía de viaje nunca en martes y trece. Él decía que no era supersticioso, que lo hacía por simple precaución pero, curiosamente, solía ponerse enfermo y mi madre avisaba a la oficina para decir que no podía ir a trabajar. Nadie le pidió jamás un justificante del médico, casi con toda seguridad que todos le concedían esos pocos días sabiendo que el resto del año nunca faltaba a sus deberes aunque estuviera realmente enfermo.

Mi hermano el menor nació un martes y trece y mi padre siempre achacó a la dichosa fecha el que no hubiera sido una niña.

Yo no soy supersticioso pero ayer no publiqué esta entrada por si las moscas…


… y ya sabéis: en martes ni te cases ni te embarques.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Torturas de un amor callado

No es mi imaginación, es que ha sonado,
la campana del reloj en el pasillo.
Es la hora de nuestra cita acostumbrada
y me muero de ganas de tenerte.
Abro la puerta lentamente y allí estás
con tu piel fría, rígida, ligera,
con tus labios de color rojo pasión,
con tus ojos color verde esmeralda.
Te abrazo con ternura inusitada
y te llevo en volandas a la cama.
Inmóvil permaneces sobre el lecho,
te beso y no me besas,
te acaricio e impávida te muestras
aunque yo estoy dentro de ti, en tus entrañas
y gimo de placer hasta el orgasmo,
tú no finges porque no sientes nada.
Me fumo un cigarrillo y te contemplo
mas tú no me devuelves la mirada.
Al poco yo te tomo entre mis brazos
y te devuelvo a tu lugar, … al frío armario,
donde encerrada a oscuras bajo llave
descansarás por toda una semana.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Vencer y Vivir


Bajo este lema maravilloso, fruto de la lucha contra el cáncer, se inauguró este verano una magnífica decoración en la glorieta donde concurren las carreteras de Écija y Fuente Palmera y la Avenida de Félix Rodríguez de la Fuente.
Esta obra debe su diseño al creativo ceramista palmeño Pepe Lora y al trabajo de los “Niños de Barro de Palma” que es como ya se conoce al grupo de jóvenes que, bajo la paciente batuta de Pepe Lora, realizan un taller ocupacional de cerámica desde hace años.
No me voy a extender sobre las características de la labor que se realiza con estos jóvenes sino que voy a poner el acento en algo mucho más prosaico: la cutre iluminación de la que se ha dotado a esta obra y que, en lugar de engrandecerla, la deforma de tal modo que, para quien no la conozca, pudiera perecerle un puesto de turrón de los de la feria (dicho sea sin menospreciar a los puestos de turrón).
¿No se le ha podido ocurrir otra cosa más hortera a quien sea el responsable?, ¿es que había rebajas de tubos fluorescentes? o, tal vez, ¿es que había algunos que sobraban en el almacén del Ayuntamiento?
En cualquier caso, le recomiendo a quien o a quienes corresponda, que se den un paseo por la zona una vez que ha caído la noche y con cuidado de no coincidir con el camión de la basura en la Avenida de Aulio (ver entrada de 1 de Agosto en este mismo blog).

… y ustedes tan tranquilos, que no pasa ná.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La ducha

Lluvia, agua cayendo sobre ti.
Silenciosa te moja y ardiente te susurra.
Vaho espeso, cristales empañados,
humedad, calidez, cuerpos desnudos.
Manos, jabón, esponja, espuma,
resbala por tu piel, la sientes deslizar.
Pompas, burbujas, ...

lunes, 29 de agosto de 2011

Buenos días

Hay gente para todo: Para quererte siempre, para no poder verte, para pedirte algo, para no darte nada, ... los hay hasta de los que dan los buenos días cuando te los cruzas por la calle pero, de éstos, cada vez hay menos.
La verdad sea dicha, no hace demasiados años que la cordialidad para con el vecino era una manera de actuar de lo más normal pero, en nuestros días, estas buenas costumbres se han perdido casi por completo.
El otro día hice una prueba: Iba temprano para el bar Rafael y fui saludando a todas las personas con las que me cruzaba, el resultado fue que sólo me contestaron la mitad y de ellas casi todas eran personas conocidas. Alguno de los que me ignoraron seguramente pensarían: "Este tío está loco" y siguieron su camino pensando en lo suyo que debe ser lo más importante para cada uno de nosotros y nosotras.
Otra cosa curiosa es que, en contra de lo que yo suponía, entre las personas que no respondieron a mi saludo las había de todas las edades, sexo y aspecto.
Parándose uno a pensar, es penoso que la gente no dé ya ni el saludo y eso que es gratis.


Que la Magdalena os guíe.

jueves, 25 de agosto de 2011

El miedo


El miedo tiene voz
quejumbrosa, agobiante,
y le hizo perder
la noción de lo cierto
ofuscando su alma,
engañando a su cuerpo.
Fue su mayor tortura
enfrentarse al espejo,
por eso aquella noche
no durmió como siempre.
Amedrentada y huérfana,
la encontré mendigando
alguna explicación
a su falta de sueño,
que le diera esperanzas,
que le diera sosiego,
que le hiciera olvidar
horribles pesadillas,
temores y desvelos.


lunes, 22 de agosto de 2011

Paraísos Perdidos

A veces, cuando termino de escribir algo, me parece que me he dejado lo más importante en el tintero, pero, por más que rebusco en mi cerebro, no doy con el objeto de mi olvido y decido por fin que el escrito está cerrado.
Aunque no siempre es así, en alguna ocasión he vuelto, al cabo de un tiempo, sobre lo que había escrito y he conseguido completarlo de una manera más satisfactoria.
La memoria es una capacidad que está en buena sintonía con la creatividad siempre y cuando se otorgue el papel protagonista a la segunda. Siempre que creamos algo, lo que realmente estamos haciendo es modificar lo que ye era conocido, bien directamente, bien recombinando objetos que ya se encontraban en nuestra memoria.
Lo malo es cuando, después de haber terminado, de forma autosatisfactoria, un relato y te apetece enviarlo a un concurso literario, te encuentras que le sobran caracteres, (es curioso como se mide la extensión de los relatos cortos en los concursos), sí, caracteres incluidos los espacios. Entonces empieza el calvario: “¿de dónde quito?”, “¿cuánto he quitado ya?”, “¿tendrá sentido el texto después de esta mutilación imperdonable?”. Son preguntas que te laceran el cerebro como espinas que se clavan sin tregua.
Al final tiras por la calle de enmedio y sálvese quien pueda, todo sea por ganar un concurso literario que te saque del anonimato y te lleve en volandas al paraíso de los escritores (es un decir) que, dicho sea de paso, nadie sabe donde se encuentra (igual que el paraíso terrenal).

Tal vez el mejor acto de la memoria sea el olvido.