Como ya
saben Vds. la Navidad se acerca, y lo saben desde hace un mes porque los
supermercados se han encargado de decírselo llenando de turrones y mantecados
los lugares estratégicos por donde se supone que van a pasar la mayoría de los
clientes. Bien, dicho esto, sólo queda añadir que sus carteras se van a
adelgazar aún más (si ello es posible)
y sus cuerpos van a engordar casi con toda seguridad porque se aproximan días
de comilonas y excesos en la bebida que nos harán olvidar (si ello es posible) las penurias en las que nos tiene sumidos la
crisis. Para hacer frente a los gastos nos entramparemos más (si ello es posible) aunque luego no
sepamos de donde sacar para pagar y es que la Navidad hay que celebrarla caiga
quien caiga.
No tomes literalmente lo que aquí se muestra, siempre puede haber una segunda lectura... o, tal vez, no.
Páginas
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- Con ojos de niño
- Un asunto poco habitual
- Un menú diferente
- Tan lejos y tan cerca a la vez
- Una rubia de bandera
- La mujer de negro
- Una llamada de teléfono
- El misterio de los números
- El encargo de Marcos
- El asunto de la vieja llave
- La desaparición de Marta
- La gárgola
- Mi abuela Isabel
- Doble Vida
- Ella no era lo que yo suponía
- Un amigo demasiado misterioso
- Una vieja conocida
- Cambio de latitud
- Rigoberto
- El regreso de Rigoberto
- Rigoberto y el mar
- La ciudad en peligro
- El caso de la Baronesa promiscua
- La Leyenda del Arquito Quemado
- Una comida caníbal
- ROMANCE A UN PALMEÑO ILUSTRE
miércoles, 18 de diciembre de 2013
sábado, 7 de diciembre de 2013
Esto se llama anticipación
Parece increíble pero es verdad: La
Asociación de Empresarios de Palma (EMPA) ha colocado en la esquina entre la
Avenida de la Paz y las de Santa Ana y Andalucía un “Nazareno Gigante” de la
Cofradía de Nª Sª de la Concepción (Capirote Azul y túnica amarilla)
seguramente para anunciar la Semana Santa con suficiente tiempo para que
nuestros conciudadanos se preparen adecuadamente para el evento que llegará en
esta próxima primavera.
La idea ha debido asumirla nuestro
Ilustre Ayuntamiento puesto que nadie ha quitado de enmedio el gigantesco
anuncio. Avisamos a los padres con niños pequeños que no deben acercarse mucho
por si los nenes se asustan.
jueves, 5 de diciembre de 2013
No me lo quise creer… pero al final fue verdad
Como ya me lo temía, los rumores de que
iban a poner una carpa para proteger a los chicos y chicas, que hacen
botellona, de las inclemencias del tiempo al final se ha hecho realidad y ya
está lista para estrenarla durante este puente de la Constitución.
De esta manera tendremos futuros
alcohólicos que no se mojarán si llueve y no se resfriarán pero tendrán
destrozado el hígado y, ojalá que no, su vida.
¿A nadie se le remueven las entrañas
viendo cómo con seis euros se beben una botella enterita de ron o de whisky con
una coca cola entre tres personas?
¡Claro, con la crisis no van a ir las
criaturas a tomarse un cubata por tres euros y medio a cualquier bar! Y aún
menos si son menores de edad porque no les venderían la bebida.
¡¡Qué raro está el mundo!!
domingo, 17 de noviembre de 2013
Estaba claro
Algunas
veces se sorprendía de su rapidez de reflejos mentales pero en otras
situaciones, que ya iban siendo mayoría a medida que pasaban los años, su
lucidez dejaba bastante que desear aunque, si dedicaba un tiempo suficiente a
reflexionar, solía dar con la solución del problema.
Debía
de haberlo imaginado. ¡Pero si estaba clarísimo! ¡Cómo no se había dado cuenta
antes! De haber caído en la cuenta, se hubiera ahorrado más de una noche sin
dormir. Llevaba ya una semana acechando y ahora lo acababa de comprender: La
madriguera tenía otra salida.
jueves, 14 de noviembre de 2013
Los búhos del jardín
El otro día
colocamos en lo alto de una pared de piedra que hay en nuestro jardín tres
figuras de búho que me regalaron hace unos años.
Al mismo tiempo han desaparecido una pareja de
tórtolas turcas y otra de mirlos que solían dormir en uno de los árboles del
jardín y, aunque las he visto en los alrededores, se guardan mucho de acercarse
al lugar donde están los búhos.
Es curioso porque las figuras no tienen
más parecido con los búhos que los ojos y las “orejillas” pero eso ha sido
suficiente para que los pájaros hayan cambiado de aires.
¿Qué tendríamos que poner para que otros "pajaritos" también se fueran volando de nuestras vidas?
¿Qué tendríamos que poner para que otros "pajaritos" también se fueran volando de nuestras vidas?
martes, 12 de noviembre de 2013
La cita
Era
verano y el sol jugueteaba tras el horizonte antes de asomarse definitivamente
abrasador. Con los ojos hinchados por el sueño y el cuerpo bañado en sudor
debido a la calurosa noche que estaba a punto de acabar, Moisés se miró en el
espejo del cuarto de baño y se lavó la cara para terminar de despabilarse. La
verdad es que con el calor no había podido dormir mucho y le esperaba una larga
caminata para llegar al lugar donde se había citado con aquél ermitaño al que
conoció la tarde anterior.
Mientras
se iba vistiendo observó cómo el sol iba inundando de luz el entresijo de
tejados que veía por la ventana de su habitación.
─ Si no me doy prisa me voy a asfixiar de calor ─
pensó ─ ¿Quién me manda a mí citarme con un ermitaño en lo
alto de un monte en pleno mes de Agosto?
Salió
de su casa y enfiló la segunda calle a mano izquierda que le llevó a la salida
del pueblo. Después de seguir la carretera durante unos tres kilómetros, tomó
un estrecho camino que salía a su derecha y comenzó a ascender por la ladera de
un monte.
Al
principio la pendiente no era demasiado pronunciada y caminó a buen paso pero
poco a poco la senda se fue estrechando hasta convertirse en una angosta vereda
y el terreno se empinaba más y más hasta que tuvo que pararse a descansar porque
le faltaba la respiración (problemas del individuo típicamente urbano y del
tabaco que no conseguía abandonar, se dijo). Precisamente su conversación con
el viejo eremita giró en torno a su imposibilidad de abandonar la costumbre de
fumar y el anciano le sugirió que le visitase para mostrarle un remedio
totalmente eficaz.
El
ermitaño le dijo dónde vivía y, aunque era un lugar bastante alejado e
inhóspito, la curiosidad fue más fuerte que la lógica y por eso se había citado
para la mañana siguiente y se encontraba a medio camino ya del lugar de la cita.
Una vez
recuperadas las fuerzas prosiguió su ascensión e incluso tuvo que ir a cuatro
manos en más de un tramo del camino hasta que al fin coronó el monte e
inspeccionó el lugar tratando de ubicar la morada del ermitaño. Por más que
miró y remiró, allí no había nada que pudiese ser la vivienda del anciano y,
después de permanecer un buen rato esperando acontecimientos decidió volver
sobre sus pasos pensando que tal vez había equivocado el camino.
Cuando
llegó a su casa, completamente extenuado y al borde de la deshidratación, vio
un sobre que estaba pillado por la aldaba de la puerta. Penetró en el relativo
frescor de la vivienda y observó que su contenido era una cuartilla doblada por
la mitad en la que pudo leer: “Perdóneme que le haya hecho sudar de lo lindo
para no encontrarse con nadie. Eso es lo que debe hacer cada vez que le
apetezca fumarse un cigarrillo”.
viernes, 8 de noviembre de 2013
No me lo puedo creer
Cada
vez que escucho los rumores que corren por Palma mi comentario es el mismo: “No
me lo puedo creer”.
Parece ser que una empresa que acaba de
montar un parque infantil en una popular barriada de nuestra ciudad ahora va a
instalar unas carpas en el jardín Reina Victoria para que los asistentes a “la
Botellona” estén protegidos de las inclemencias del tiempo cuando se dedican a
beber sin control acompañados de todos los y las menores que quieren puesto que
nadie vigila para que los menores no consuman alcohol (y los padres y madres
tan tranquilos en sus casas).
¿Qué
puede pasar si las ambulancias en una de sus cada vez más frecuentes
intervenciones en la zona se encuentran que tienen que trasladar a un menor con
un coma etílico? ¿Quién o quiénes serán los responsables de tamaña barbaridad?
¿Los padres que están tranquilos en sus casas? ¿Se comerá el marrón la Guardia
Municipal? ¿Será culpa de los bares que cobran muy caros los cubatas? ¿Serán
acaso nuestros Rectores Municipales los responsables subsidiarios?
Elijan
Vds. la respuesta que el asunto tiene más miga que un pan de boba.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Nada
Mientras
su padre cerraba la tapa del contenedor, sin hacer el menor ruido, la mirada de
Miguelito se iba volviendo cada vez más triste y su cuerpo pareció
empequeñecerse. Sus azules ojos se encontraron con los de su progenitor
interrogándole sin mediar palabra y éste asintió con un movimiento de cabeza y con
la misma mudez de su hijo. Cabizbajos y cogidos de la mano emprendieron el
regreso a casa. Llevaban ya cerca de dos horas y habían mirado en todos los
contenedores del barrio con el mismo resultado: Nada, se pasarían otra noche
sin cenar.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Noche de Difuntos
Parecía
imposible pero le había sucedido a él que tanto dudaba de algunas situaciones
descritas por sus amigos y amigas tildándoles de exagerados o de poseer una
imaginación calenturienta.
Se
había quedado dormido detrás del último conjunto de nichos del cementerio y
habían cerrado las puertas cuando se
acabó el horario de visitas.
Al
despertar comprendió que todo era una broma pesada de su pandilla de amigos con
los que había ido al camposanto para colocar una grabadora junto a los últimos
enterramientos para tratar de captar psicofonías que luego pensaban colgar en
Internet.
Se
acercó a la reja de la puerta principal y comprobó que era imposible saltarla puesto
que la cancela cubría totalmente el arco de entrada. Fue inspeccionando una a
una las puertas laterales pero todas eran metálicas y estaban perfectamente
cerradas con llave. Desde luego es imposible escapar de aquí, pensó, pero
¿quién se va a escapar de un cementerio si todos los inquilinos están muertos?
Volvió
a la entrada principal y pensó en gritar para pedir ayuda pero las últimas
casas del pueblo estaban demasiado lejos para que nadie pudiera escuchar sus
gritos. Su preocupación iba en aumento a medida que pasaba el tiempo. Zamarreó
la cancela para ver si cedía e intentar abrir una rendija suficiente para
escurrirse por ella, al fin y al cabo estaba bastante delgado, pero la cadena
que rodeaba los marcos de la reja estaba colocada de tal manera que no era
posible abrirse paso.
Escuchó
un siseo a su espalda que le heló la sangre en las venas y le dejó como
petrificado sin poderse dar la vuelta y un grito terrorífico se escapó de su
garganta cuando sintió que le tocaban en el hombro.
─ Tranquilo, muchacho, que soy el guarda, déjame que te
abra la puerta… Siempre hay algún idiota que se queda encerrado en el
cementerio la víspera de los Difuntos.
jueves, 31 de octubre de 2013
La mujer pantera
Todavía me siento ciertamente
preocupado por un hecho que me sucedió no ha mucho y que me tuvo intrigado
durante un tiempo.
Caminaba yo sin rumbo fijo por una
ciudad de Andalucía cuando, al pasar por delante de una ventana enrejada, escuché
un rugido sordo pero claramente audible que me hizo detener la marcha y atisbar
el interior aunque no pude ver nada pues la ventana tenía también una celosía
de esas que no permiten ver a quien tras ella se esconde.
Por ver si salía alguien de la casa y,
supuesto que yo no tenía prisa alguna, me aposté en la acera opuesta unas casas
más abajo pero la espera fue inútil por lo que volví a mi hotel pensando
continuar con mi vigilancia en cualquier otro momento.
El asunto comenzó a obsesionarme de tal
manera que a las tres de la madrugada, y visto que no me lo podía quitar de la
cabeza, me vestí y salí a la calle en dirección a la ventana del rugido como la
llamaba ya en mi fuero interno. Volví a pasar junto a la reja y el rugido se
escuchó de forma más queda que en la mañana anterior pero, aunque volví a
pasar, ya no se volvió a escuchar nada. Estuve vigilando la casa hasta las
claras del día en que me fui a buscar un bar que estuviese abierto para
desayunar y volver a continuación a mi observatorio.
Durante
los cuatro días siguientes apenas dormí un par de horas por noche y dediqué el
resto del tiempo a vigilar mi ventana repitiéndose cada vez que pasaba junto a
ella el peculiar rugido.
El día que hacía cinco, mientras estaba
comiendo un bocadillo sentado en el umbral de una de las casas de la calle en
cuestión, se abrió la puerta que había junto a la reja de mis desvelos y salió
un señor de unos ochenta años vestido de negro riguroso. Le seguí durante un
rato hasta que de pronto se volvió y me dijo sonriendo:
─ Oiga, joven, ¿se puede saber por qué me viene
siguiendo?
Yo que
no me esperaba el giro que había tomado la cosa le conté de punta a rabo todo
lo que había estado haciendo desde que escuché el primer rugido.
Él me
miró con gesto grave y me dijo:
─ Mire
Vd., le voy a contar un secreto pero debe prometerme que no se lo referirá a
nadie.
Asentí
invitándole a que continuara con su historia.
─ Los rugidos que cree haber escuchado al pasar junto a
la ventana no son sino los ronquidos de mi mujer que duerme en esa habitación.
─ ¿Y eso es todo? ─ Pregunté escéptico
─ ¿Y para eso tanta promesa de no contárselo a nadie?
El
anciano se encogió de hombros por toda respuesta y se dio media vuelta para
continuar su camino. Yo por mi parte volví sobre mis pasos y, cuando estaba a
unos cincuenta metros de la puerta de la casa, ésta se abrió dando paso a una bella
y escultural mujer vestida de negro que, con paso felino vino hacia mí
mirándome fijamente con sus preciosos ojos verdes y una enigmática sonrisa
adornando su boca perfecta. Se cruzó conmigo y justo al rebasarme volví a
escuchar el quedo rugido. Me volví sobresaltado pero a mi espalda no había absolutamente
nadie.
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