jueves, 16 de enero de 2014

Volar, pero adónde



Bajó del avión pálido como la cera y es que lo de volar no era santo de su devoción. Si no hubiera sido porque estaba ya desesperado de buscar sin resultado un trabajo, nunca hubiera cogido ese vuelo que le había trasladado hasta las Américas.
Después de recoger su equipaje y de pasar los trámites de la aduana, atravesó la terminal y salió al exterior.
Rechazó el ofrecimiento de varios taxis pues debían venir a recogerle según le dijeron por teléfono antes de salir de España y se aproximó al bordillo de la acera con la intención de hacerse visible a la persona que viniese a por él.
Los primeros quince minutos de tardanza los achacó a la circulación, cuando ya llevaba media hora esperando pensó que habrían sufrido una avería. Su teléfono móvil no funcionaba en absoluto porque no habría ninguna compañía telefónica compatible con la suya.
Según iban pasando las horas su preocupación iba aumentando a pasos agigantados hasta que al fin, cansado de esperar a pie firme, tomó la decisión de volver a entrar en la terminal del aeropuerto y continuar su espera de una forma más cómoda. Dio media vuelta y… entonces fue cuando lo comprendió: Se había equivocado de aeropuerto.

jueves, 2 de enero de 2014

La gotera



─ ¿Qué tal has pasado la noche con el temporal?
─ Pues fatal porque una gotera no me ha dejado dormir en toda la noche. Si le ponía un cubo, el goteo comenzaba con ruido metálico y, después era un martirio el golpeteo de las gotas de agua cayendo sobre el agua. Por otra parte, si no ponía nada, el chapoteo sobre el suelo mojado era algo insufrible…
─ ¿Por qué no has puesto un trapo o algo para amortiguar el sonido, porque esta noche parece ser que va a seguir lloviendo?
─ ¿Y por qué te crees que estoy aquí comprando toallas de baño?

viernes, 27 de diciembre de 2013

Recuerdos perdidos



Las gotas se estrellaban contra el cristal de mi ventana mientras yo desnudaba mi alma escribiéndote aquella carta de amor que nunca te envié y que he conservado hasta hoy escondida en un cajón de mi armario para que nadie la encontrase y pudiera profanar el sentimiento apasionado que en ella transcribí y que, hasta hoy, no era menos fuerte que cuando en mí nació.
Pero, si mis muebles no tienen carcoma ni nos hace falta espacio en la casa, ¿se puede saber por qué has tenido que llevar el armario al punto limpio? Y, además, has arañado la pintura del techo del coche porque la baca era pequeña.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Desierto



Durante las horas en que el sol abrasaba, descansaba a la sombra del precario vivac que construía diariamente con un trozo de lona que fue blanca (ahora mostraba un color indefinido) y el bastón con el que se ayudaba para caminar cuando reinaba la noche.
Su provisión de agua y alimentos hacía ya varias jornadas que se acabó y sus labios estaban resecos y cuarteados a causa de la sed. También había perdido ya la cuenta del tiempo que llevaba caminando aunque su última referencia consciente era de cuarenta días: ¡Cuarenta días y cuarenta noches! ¿Qué le recordaba esa frase? La verdad es que sus neuronas no estaban ya para muchos trotes pero el pensar le hacía olvidarse de la comida y de la bebida y por esa razón dedicaba la mayor parte de su tiempo a estrujarse la mente para pensar y pensar sin descanso.
De pronto se paró en seco. Aquello que vislumbraba en el horizonte parecían luces. Espoleado por la ansiedad aceleró el paso para llegar cuanto antes sacando fuerzas de donde ya no tenía pero la ilusión de reencontrarse con la civilización le daba alas en los pies…
─ ¡¡Corten!! ─ Gritó una voz en medio del silencio ─ ¡¡Media hora para beber!!

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Feliz Navidad (Si ello es posible)



Como ya saben Vds. la Navidad se acerca, y lo saben desde hace un mes porque los supermercados se han encargado de decírselo llenando de turrones y mantecados los lugares estratégicos por donde se supone que van a pasar la mayoría de los clientes. Bien, dicho esto, sólo queda añadir que sus carteras se van a adelgazar aún más (si ello es posible) y sus cuerpos van a engordar casi con toda seguridad porque se aproximan días de comilonas y excesos en la bebida que nos harán olvidar (si ello es posible) las penurias en las que nos tiene sumidos la crisis. Para hacer frente a los gastos nos entramparemos más (si ello es posible) aunque luego no sepamos de donde sacar para pagar y es que la Navidad hay que celebrarla caiga quien caiga.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Esto se llama anticipación



         Parece increíble pero es verdad: La Asociación de Empresarios de Palma (EMPA) ha colocado en la esquina entre la Avenida de la Paz y las de Santa Ana y Andalucía un “Nazareno Gigante” de la Cofradía de Nª Sª de la Concepción (Capirote Azul y túnica amarilla) seguramente para anunciar la Semana Santa con suficiente tiempo para que nuestros conciudadanos se preparen adecuadamente para el evento que llegará en esta próxima primavera.
         La idea ha debido asumirla nuestro Ilustre Ayuntamiento puesto que nadie ha quitado de enmedio el gigantesco anuncio. Avisamos a los padres con niños pequeños que no deben acercarse mucho por si los nenes se asustan.

jueves, 5 de diciembre de 2013

No me lo quise creer… pero al final fue verdad



         Como ya me lo temía, los rumores de que iban a poner una carpa para proteger a los chicos y chicas, que hacen botellona, de las inclemencias del tiempo al final se ha hecho realidad y ya está lista para estrenarla durante este puente de la Constitución.
         De esta manera tendremos futuros alcohólicos que no se mojarán si llueve y no se resfriarán pero tendrán destrozado el hígado y, ojalá que no, su vida.
         ¿A nadie se le remueven las entrañas viendo cómo con seis euros se beben una botella enterita de ron o de whisky con una coca cola entre tres personas?
         ¡Claro, con la crisis no van a ir las criaturas a tomarse un cubata por tres euros y medio a cualquier bar! Y aún menos si son menores de edad porque no les venderían la bebida.
         ¡¡Qué raro está el mundo!!
        

domingo, 17 de noviembre de 2013

Estaba claro



Algunas veces se sorprendía de su rapidez de reflejos mentales pero en otras situaciones, que ya iban siendo mayoría a medida que pasaban los años, su lucidez dejaba bastante que desear aunque, si dedicaba un tiempo suficiente a reflexionar, solía dar con la solución del problema.
Debía de haberlo imaginado. ¡Pero si estaba clarísimo! ¡Cómo no se había dado cuenta antes! De haber caído en la cuenta, se hubiera ahorrado más de una noche sin dormir. Llevaba ya una semana acechando y ahora lo acababa de comprender: La madriguera tenía otra salida.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Los búhos del jardín



        El otro día colocamos en lo alto de una pared de piedra que hay en nuestro jardín tres figuras de búho que me regalaron hace unos años.
          Al mismo tiempo han desaparecido una pareja de tórtolas turcas y otra de mirlos que solían dormir en uno de los árboles del jardín y, aunque las he visto en los alrededores, se guardan mucho de acercarse al lugar donde están los búhos.


         Es curioso porque las figuras no tienen más parecido con los búhos que los ojos y las “orejillas” pero eso ha sido suficiente para que los pájaros hayan cambiado de aires.
         ¿Qué tendríamos que poner para que otros "pajaritos" también se fueran volando de nuestras vidas?


martes, 12 de noviembre de 2013

La cita



Era verano y el sol jugueteaba tras el horizonte antes de asomarse definitivamente abrasador. Con los ojos hinchados por el sueño y el cuerpo bañado en sudor debido a la calurosa noche que estaba a punto de acabar, Moisés se miró en el espejo del cuarto de baño y se lavó la cara para terminar de despabilarse. La verdad es que con el calor no había podido dormir mucho y le esperaba una larga caminata para llegar al lugar donde se había citado con aquél ermitaño al que conoció la tarde anterior.
Mientras se iba vistiendo observó cómo el sol iba inundando de luz el entresijo de tejados que veía por la ventana de su habitación.
─ Si no me doy prisa me voy a asfixiar de calor ─ pensó ─ ¿Quién me manda a mí citarme con un ermitaño en lo alto de un monte en pleno mes de Agosto?
Salió de su casa y enfiló la segunda calle a mano izquierda que le llevó a la salida del pueblo. Después de seguir la carretera durante unos tres kilómetros, tomó un estrecho camino que salía a su derecha y comenzó a ascender por la ladera de un monte.
Al principio la pendiente no era demasiado pronunciada y caminó a buen paso pero poco a poco la senda se fue estrechando hasta convertirse en una angosta vereda y el terreno se empinaba más y más hasta que tuvo que pararse a descansar porque le faltaba la respiración (problemas del individuo típicamente urbano y del tabaco que no conseguía abandonar, se dijo). Precisamente su conversación con el viejo eremita giró en torno a su imposibilidad de abandonar la costumbre de fumar y el anciano le sugirió que le visitase para mostrarle un remedio totalmente eficaz.
El ermitaño le dijo dónde vivía y, aunque era un lugar bastante alejado e inhóspito, la curiosidad fue más fuerte que la lógica y por eso se había citado para la mañana siguiente y se encontraba a medio camino ya del lugar de la cita.
Una vez recuperadas las fuerzas prosiguió su ascensión e incluso tuvo que ir a cuatro manos en más de un tramo del camino hasta que al fin coronó el monte e inspeccionó el lugar tratando de ubicar la morada del ermitaño. Por más que miró y remiró, allí no había nada que pudiese ser la vivienda del anciano y, después de permanecer un buen rato esperando acontecimientos decidió volver sobre sus pasos pensando que tal vez había equivocado el camino.
Cuando llegó a su casa, completamente extenuado y al borde de la deshidratación, vio un sobre que estaba pillado por la aldaba de la puerta. Penetró en el relativo frescor de la vivienda y observó que su contenido era una cuartilla doblada por la mitad en la que pudo leer: “Perdóneme que le haya hecho sudar de lo lindo para no encontrarse con nadie. Eso es lo que debe hacer cada vez que le apetezca fumarse un cigarrillo”.