Mañanas luminosas de Primavera,
que invitan a un vivir apasionado
los radiantes días de la estación primera
y nos hacen sentir acelerados.
Apurando los tiempos por si acaban
aunque sabemos bien que eso no es cierto,
que tenemos más tiempo y aún reclaman
las notas de ese último concierto
de música feliz y emocionante
que nos hace vibrar y nos levanta
el corazón que aprieta palpitante
mientras las ilusiones todas se agigantan
y nada vuelve a ser ya como antes
pues todo en el paisaje se engalana.
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