domingo, 20 de octubre de 2019

ZUM, ZUM


Este poema pertenece a mi poemario "Para Locos Bajitos"

Zum, zum, zum,
zumban su canción.
Han venido todas
como un orfeón,
cantan a su modo
con un mismo son
y no se equivocan,
siempre hacen zum, zum,
la misma cadencia
zumbando: zum, zum,
desde la mañana
hasta que no hay sol.
En el algarrobo
se escucha zum, zum.

viernes, 11 de octubre de 2019

EL SENTIR SIN SENTIDOS


Poderte ver con los ojos cerrados
aunque abiertos del todo los ojos del alma,
poder tocarte con las manos atadas
mas podemos fundirnos alma con alma,
poder olerte con la nariz tapada
pero en mis pensamientos retengo tu aroma,
poder oírte desde el otro confín
pero dentro de mi siento clara tu voz,
y aunque no tenga lengua tus sabores encuentro
y un regusto amoroso me hace sentir
que me muero por ti,
que te llevo muy dentro.

martes, 1 de octubre de 2019

LOS SUEÑOS


Llevo ya muchas noches en que sueño
pero no puedo recordar lo que he soñado,
no puedo atar aquello que me aflora
desde no sé qué ámbitos extraños.
A veces creo que tengo algún recuerdo
pero no puedo ponerlo en pie y mirarlo,
asoma en mi memoria cual Aurora
que nunca se trocase en nuevo día,
como un amanecer perpetuo, inmenso,
que no llega a mostrar su contenido.
Ayer creí poder atarlo y, sin embargo,
voló hasta el infinito y lo he perdido.

sábado, 21 de septiembre de 2019

La última cena


Se puso en pie y, con parsimonia, recogió la mesa. Puso los platos en el lavavajillas y fregó a mano la copa de cristal que había utilizado para la cerveza: no quería que se rompiese en el lavaplatos pues era de un vidrio finísimo. Luego la secó bien con un paño blanco y la miró al trasluz para observar si estaba perfectamente limpia. No le gustaba meter los vasos y copas en la máquina porque el abrillantador les daba un sabor extraño que se notaba al utilizarlos de nuevo.
Fue al dormitorio y, con la misma lentitud, se desnudó y dobló la ropa antes de colocarla encima de una silla. Pasó al baño y se limpió los dientes con minuciosidad pero sin prisas.
Miró el reloj de la mesita de noche y se tumbó en la cama boca arriba y con las manos cruzadas sobre el pecho y pensó que, cuando las pastillas hicieran su efecto mortífero, le encontrarían en una actitud relajada durmiendo el sueño eterno.

domingo, 15 de septiembre de 2019

D.A.N.A.


Eran apenas las tres de la madrugada y la lluvia mojaba lentamente las calles de la ciudad. El individuo caminaba con paso incierto persiguiendo al perro que sujetaba con una correa. El animal, de cuando en cuando, dejaba de tirar como para dar un respiro a su amo que parecía no estar en muy buenas condiciones como para pasear a aquel mastín que parecía más pesado que el hombre.
Había estado de fiesta con los amigos y, al llegar a su casa un tanto “privado” se encontró que su perro demandaba el paseo nocturno al que estaba acostumbrado.
Poco a poco la lluvia fue arreciando hasta que, de pronto, el nivel del agua que corría por la calle aumentó de forma increíble: en menos de cinco minutos tenía el agua por las rodillas y el mastín comenzó a ponerse nervioso.
Un contenedor de basuras le pasó rozando y estuvo a punto de perder el precario equilibrio que tenía. El agua ya le llegaba hasta la cintura y el perro comenzó a nadar arrastrando a su dueño hacia el portal de la casa donde vivían. Cuando llegaron a la cancela, se agarró con la mano que tenía libre y llamó al portero automático como pudo…
Despertó de golpe con el zumbido del despertador y el perro estaba allí, … a los pies de la cama.

sábado, 7 de septiembre de 2019

El niño de Doña Eugenia


Le llamaban Teodorito y era hijo de la vecina de debajo del piso de mi abuela. Cuando yo iba a casa de mi abuela procuraba pasar por delante de su puerta sin hacer ni el más mínimo ruido porque, si no era así, a los cinco minutos lo tenía llamando al timbre con su tablero debajo del brazo y las fichas y los cubiletes en una cajita que llevaba en la otra mano.
Como quiera que su madre era la dueña del edificio y, por ende, del piso donde vivía mi abuela, no tenía más remedio que jugar con él para no desairar a la señora.
El idiota sólo quería jugar a “La Oca” y jamás consentía en darle la vuelta al tablero para jugar al parchís pues decía que todavía no se había aprendido bien las reglas del juego y yo le podría engañar.
Si no era imbécil, era lo siguiente…

domingo, 1 de septiembre de 2019

Sobre la Tierra


Siempre he presumido de tener los pies sobre la tierra, es decir, que soy una persona que no se deja llevar por fantasías y otras zarandajas, pero lo cierto es que ya no estoy tan seguro de ello.
Y Vds. se preguntarán el porqué de este cambio que creo se está produciendo en mi persona pero la cosa es más bien intuitiva que razonable, o sea, me explicaré:
Si yo siguiese estando totalmente seguro de que no soy un fantasioso, ni siquiera me lo estaría cuestionando a estas alturas y, sin embargo, no me siento bien cuando digo lo de “los pies sobre la tierra” pues mi conciencia no me deja dormir tranquilo si hago esta aseveración y, cuando pierdo el sueño, me da por darle vueltas a la cabeza y cada vez se me ocurren ideas más disparatadas.
Con este razonamiento no sé si he conseguido explicar mi desazón y la intranquilidad de mi espíritu, pero, a medida que voy escribiendo me voy relajando y eso es bueno sin lugar a dudas puesto que, si no fuera así, no tendría más remedio que sentirme desesperado y, más tarde o más temprano, mi cambio existencial me llevaría a la fantasía y, quien sabe si  a la creación literaria que podría convertirme en un escritor de éxito y de esta forma pudiera ser que volviera a tener “los pies sobre la Tierra”.

viernes, 23 de agosto de 2019

¡Fuego!


Fue el olor la causa de que despertara de pronto y me quedase mirando al infinito mientras la consciencia volvía a habitar en mí y mi cerebro comenzaba a funcionar normalmente. Definitivamente fue el olor, ese olor acre que se mete por la nariz y te quema por dentro… el olor del fuego, mejor dicho, el olor del humo que ya estaba inundándolo todo y que hizo que todas mis alarmas se activasen y mi cuerpo segregase adrenalina a mansalva.
Las llamas bailaban al otro lado de la puerta y el crepitar de lo que se iba quemando aumentaba a medida que el incendio crecía. Cerré la puerta de una patada y abrí la ventana de par en par para salir por ella.
Fue visto y no visto, en cuanto el aire penetró a través de la ventana, las llamas atravesaron la puerta como si fuera de papel y avanzaron inexorablemente hacia mí. Sin pensarlo dos veces, salté por el hueco y me agarré a una rama del árbol más próximo como si fuera lo último que me faltaba por hacer en la vida, y así me vi abrazado a la encina que sembró mi padre en el jardín como si se tratase de una amante a la que no pensaba soltar ni a palos.
Poco a poco fui descendiendo hasta llegar al suelo y, aunque mis piernas temblaban como si estuviera azogado, conseguí mantenerme en pie. Entonces pude contemplar en toda su magnitud el fuego que consumía mi casa a toda velocidad animado por el fuerte viento que soplaba desde la tarde anterior cuando comenzó la tormenta.
─ ¡Ha sido un rayo! Yo lo he visto. ─ Se escuchó en medio de la noche.
─ ¿Quién eres? ─ Gritó a su vez sin haber reconocido la voz.
─ Soy tu vecino Manuel que estaba despierto contemplando la tormenta.
A medida que se acercaba pudo vislumbrar la silueta del vecino que venía corriendo desde su casa situada a más de quinientos metros.
Una vez que Manuel llegó a su altura ambos miraron hipnotizados cómo el fuego estaba acabando con lo que fue una preciosa casa de madera que no tenía ni dos años de antigüedad.
─ He avisado a los bomberos, pero no creo que puedan hacer mucho cuando lleguen ─ Informó el recién llegado ─ Ha sido todo visto y no visto. Fue caer el rayo y brotar una enorme llamarada…
─ Debió caer en el cobertizo donde tenía almacenada la paja para el caballo que compré el otro día. Menos mal que el animal todavía no lo trajeron porque la cuadra no estaba terminada.
A lo lejos se dejó oír una sirena que avisaba de la llegada de los bomberos…
Pero, pero, ¿qué bomberos ni que ocho cuartos? ¡Si mi casa no es de madera y el cielo está raso y tachonado de estrellas!… y, para más INRI, aquí no hay ningún vecino y yo me he debido quedar dormido en la mecedora del porche. ¡Valiente susto que me he llevado!

martes, 13 de agosto de 2019

DESEOS DE UN OTOÑO


Ya no amanece tan temprano
ni anochece tampoco ya tan tarde
y es que vamos volando hacia el otoño
que espera agazapado pero pronto
se mostrará con todo su castaño decorado
y nos deleitará con sus doradas luces
cuando caen las tardes
y las hojas se vuelan a merced de la brisa
remansando la vida, acariciando el viento.

sábado, 3 de agosto de 2019

Esa amiga demasiado esquiva


No sé lo que me pasa últimamente pero nunca había estado tanto tiempo sin escribir desde que, una vez jubilado, abracé esta nueva profesión que fue afición durante mi juventud y que me ha hecho muy feliz en los últimos nueve años: llevo un mes sin que me salga producción alguna que pueda ser digna de publicarse en el blog.
Por otra parte comprendo que no puedo ser tan prolífico durante demasiado tiempo (1.193 entradas en nueve años) y habré de ser paciente con mi “amiga” la inspiración que jamás se mostró tan esquiva conmigo desde que nos encontramos allá por el mes de julio de 2011.
No es que haya cambiado de método sino que me he seguido sentando cada tarde delante del ordenador como siempre pero sin éxito alguno. Bien es verdad que he estado leyendo y valorando los relatos del concurso de narrativa en el que estoy inmerso como partícipe en el jurado y, tal vez por eso, mi capacidad creativa se haya puesto en “stand by”.
En definitiva, no sé lo que sucede pero no me voy a obsesionar con ello, estoy seguro que más pronto o más tarde mis musas volverán a visitarme y llegarán como siempre sin avisar y poniéndolo todo patas arriba: ¡Bienvenidas sean!