domingo, 11 de agosto de 2013

Tan sólo aire y poco más



Sintió cómo sus pensamientos le gritaban por dentro sumiéndola en un mar de confusión que estaba a punto ya de volverla loca de remate, pero no se amilanó y continuó caminando en dirección a lo que podía significar su fin. Jamás había pensado que las cosas tomarían un derrotero que, por inesperado, no era fácil de controlar y menos aún en una situación tan agobiante.
El viento empujaba colaborando a que todo terminase antes y su sufrimiento cesara al fin. Aquella pared se aproximaba a una velocidad cada vez mayor. Todo estaba perdido. Nadie se acordaría al cabo de un rato… Si aquél niño seguía soplando, volvería a nacer otra pompa de jabón.

sábado, 10 de agosto de 2013

Fin de la cita



¡Cómo me hubiera gustado criticar la comparecencia del Presidente Rajoy ante el pleno del Congreso de los Diputados!, pero me fue totalmente imposible porque fue de tal “densidad” el contenido de su parlamento que me sentí impotente (en el mejor sentido de la palabra) para analizar sus palabras cargadas de sinrazón y de lugares comunes con el sonsonete estúpido de “fin de la cita” que seguramente alguno de sus sesudos asesores le hizo para que la usara como remoquete a lo largo de su insustancial e insulsa intervención ( que hay que echarle valor para hablar durante cuarenta minutos y no decir apenas nada como en los mejores tiempos de Felipe González).
En definitiva que no voy a decir nada al respecto y me lo voy a guardar para mí que, cualquiera sabe, a lo mejor me sirve para algo el día de mañana.
Tal vez algún día veamos unos políticos diferentes proponiéndonos soluciones diferentes y sin necesidad de lucrarse a costa de lo que es de todos.
¡Que así sea!

viernes, 2 de agosto de 2013

¿Sirenas?



El ruido de las olas al romper mansamente en la arena de la playa era lo único que se escuchaba en el silencio de la noche. Aquél rumor que otras veces le había servido para dormirse ahora se había vuelto contra él y estaba a punto de sacarle de quicio, tal era su estado de ánimo después de lo ocurrido el día anterior.
Aquél era un verano de los más calurosos que recordaba y la mañana ya advertía con su bochorno de lo que iban a ser las horas centrales del día, cuando hasta las chicharras dejaban de cantar por lo elevado de la temperatura.
Tony cogió su tabla de windsurf y se dirigió resueltamente hacia la orilla. El viento caliente de tierra infló su vela en cuanto se puso de pié sobre la tabla y comenzó a arrastrarle mar adentro como tantas y tantas veces había pasado a lo largo de los años que llevaba practicando su deporte favorito.
Estaba tan ensimismado contemplando la caprichosa gama de azules que presentaba el mar que, cuando quiso darse cuenta, dejó de ver la costa que debía ser su referencia para volver.
En principio no se puso nervioso y cambió la orientación de la vela para marchar a contraviento pero en ese mismo instante el viento dejó de soplar, se instaló una calma chicha y negros nubarrones cubrieron el cielo dando al traste con su posibilidad de orientarse por el sol.
Se sentó en la tabla y dejó caer la vela que quedó flotando en el agua. Poco a poco, y con el suave balanceo, un sueñecillo se fue apoderando de él. No tenía idea de cuanto tiempo habría transcurrido cuando un chapoteo le sacó de su sopor. Miró hacia el lugar de donde procedía el ruido y solo acertó a ver el extremo de un par de colas de pez que se hundían bajo el agua y volvió a sumirse en el sueño quedando exánime tumbado sobre la tabla. Le pareció escuchar entre sueños voces de mujeres pero no consiguió abrir los ojos.
La tarde agonizaba cuando Tony recobró el sentido y se encontró tumbado en la arena de la playa. Su tabla se encontraba a pocos metros de él y fuera del alcance de las olas que le lamían suavemente los pies. Instintivamente dirigió su mirada hacia el mar y creyó vislumbrar un par de cabezas que se hundían en el agua. Esperó para ver si volvían a salir a la superficie pero fue inútil, nadie asomó entre las tranquilas aguas.
¿Quién le había sacado del agua? ¿Tal vez un delfín amigo de los bañistas despistados? ¿O quizás…? No, no podía ser,… las colas que vio cuando estaba en medio del mar tenían escamas,… y los delfines no las tienen y no tienen voces de mujer…

jueves, 1 de agosto de 2013

El adivino



─ ¡Hola! ¿Es el adivino?
─ No, se ha equivocado de número
─ ¿Está seguro de que no es el adivino?
─ Le digo que no, que no soy el adivino
─ Pues estoy llamando al número de teléfono que sale en la tele
─ Pues le repito que yo no soy el adivino
─ ¿Y no podría hacer un esfuerzo y adivinarme algo?
─ Que no, que yo no soy adivino ni nada por el estilo
─ Pero por una vez podría probar…
─ Le digo que no, que no puede ser, que esto no es serio
─ Pero si Vd. no pierde nada por probar, ande sea bueno y adivíneme alguna cosa
─ La verdad es que es Vd. pesada,… pero en fin, probaré. Dígame ¿qué quiere que le adivine?
─ ¿Es una prueba o va de verdad?
─ Hagamos una prueba…
─ Bien pues dígame ¿cómo conseguiría yo un trabajo en el que se haga poco y se gane mucho?
─ Pues sabe lo que le digo…
─ No si Vd. no me lo dice
─ Pues que no le voy a contestar a su pregunta.
─ ¿Y por qué?
─ Porque me la voy a guardar para mí mismo que yo también estoy en el paro.

viernes, 26 de julio de 2013

Medioambiental



Llevaba ya un buen rato inspeccionando el terreno palmo a palmo. Nada pasaba desapercibido para su vista perfectamente entrenada. Aún no había atisbado ni siquiera un leve movimiento en algún arbusto que pudiera delatar la presencia de un ser vivo cuando sintió el silbido del proyectil que pasó rozando su cabeza. Inmediatamente se puso en guardia y pensó a toda velocidad en buscar un lugar donde refugiarse. Un nuevo proyectil le pasó rozando y comenzó a pensar que verdaderamente tenía un problema. Trató de identificar el origen de aquellos disparos y una pequeña columna de humo le hizo dar un respingo que le salvó la vida de milagro. ¡Aquél imbécil no sabía que a las águilas no se les puede disparar…! ¿Dónde estarían los forestales?

miércoles, 24 de julio de 2013

¿Déjà vu?



No podía dar crédito a lo que sus ojos contemplaban. Sabía lo que iba a suceder a continuación pero sus músculos se negaban a entrar en acción, era como si dos enormes pesas de plomo tuvieran inmovilizados sus pies sin permitirles ni el más mínimo movimiento al tiempo que sus brazos parecían estar sujetos por una invisible camisa de fuerza. Se resignó a presenciar aquello que ya veía irremediable y se relajó para no sufrir demasiado con el impacto que podía producirle el suceso que se avecinaba… pero no ocurrió nada, decididamente había estado soñando mientras dormitaba en el sofá para pasar la siesta.

lunes, 22 de julio de 2013

Seguía siendo el rey



Andaba pausadamente por el sendero que discurría a lo largo de la ladera de la montaña casi paralelo al riachuelo que recorría el valle de norte a sur.
Un cielo tachonado de estrellas y presidido por una luna llena majestuosa era el techo que cobijaba su viaje nocturno.
El silencioso vuelo de una lechuza le hizo detenerse por un momento y observar como la sombra de la rapaz cambiaba de posadero. Sólo el sonido de los grillos y el croar de las ranas del arroyo le acompañaban en su soledad marcándole el ritmo que debía seguir su caminar.
La vereda comenzó a ascender primero con poca pendiente pero aumentando a medida que la iba recorriendo hasta que llegó a lo alto de una peña que dominaba todo el valle.
El viejo lobo observó el panorama que, alumbrado por la luna, se ofrecía a sus ya torpes ojos plagados de cataratas: más pronto o más tarde no tendría fuerzas para llegar hasta su mirador y lanzó un aullido quebrado y melancólico a la vez para decir que aún era el rey de aquella sierra.

sábado, 20 de julio de 2013

Maldita luz



Tengo tiempo de sobra, pensó mientras seguía con la mirada fija en el camino por donde ella había desaparecido hacía ya bastantes minutos arropada por la oscuridad de la noche.
Tuvo una premonición pero la ahuyentó de su mente  sin miramientos, como quien arroja algo inservible al cubo de la basura.
En un arranque de insensatez absoluta hizo aquello que podría significar su destrucción irremediable: salió corriendo como una exhalación tras los pasos de ella gritando su nombre hasta desgañitarse, pero ya era mucha la distancia que los separaba y no podía oírle.
Entonces fue cuando comprendió lo estúpido de su proceder, la leve claridad que se vislumbraba hacia Levante era como la espada de Damocles que se dejaría caer sobre su vampírica existencia y le convertiría en un montón de cenizas.

miércoles, 10 de julio de 2013

Había abortado



Paseó su mirada por el papel en blanco. Carraspeó por enésima vez aquella tarde. Fue a la cocina y sacó del frigorífico una lata de refresco de limón que se bebió de un trago. Volvió a la mesa y levantó la hoja de papel para mirarla al trasluz. Nada, por más que trató de buscar la inspiración no consiguió que ella viniera a su encuentro como tantas y tantas veces había llegado, incluso en medio de su sueño despertándole sin miramiento alguno y obligándole a escribir sin descanso durante varias horas.
Miró por última vez aquel rectángulo de papel y, en un arranque de desesperación, lo estrujó entre sus manos y lo lanzó a la papelera. Estaba claro que aquel relato no iba a nacer, había abortado.

martes, 9 de julio de 2013

… Y se fue el Teatro



Vino y, cuando estábamos saboreando todo lo que de bueno tuvo, se fue por donde había venido. Y es que cada año se me hace más corta la Feria del Teatro.
Hace 29 años que en la Jaima Cultural de la Diputación de Córdoba instalada en el llano de San Francisco, se dieron cita los cuatro primeros espectáculos teatrales que dieron a luz, por así decirlo, a lo que con el tiempo se convirtió en la Muestra de Teatro Andaluz y al final en la Feria de Teatro en el Sur que acaba de cumplir su trigésima edición a lo largo de la semana pasada.
Aquél año de 1984 yo figuraba entre los componentes del Grupo Folk Azahares que también participó en el programa cultural de la Jaima y por eso, de alguna manera, me siento como una pieza más de aquello que dio origen a este evento que hoy en día se conoce en todos los rincones teatreros de nuestra España.
Todavía me acuerdo de que Martina y yo teníamos que repartirnos los espectáculos para que nuestros convecinos no nos mirasen con mala cara cuando asistíamos con nuestra hija dormida en los brazos.
Y como colofón una gala donde se trató de homenajear a aquellos palmeños y palmeñas que han mantenido de forma activa la llama del Teatro en nuestros lares aunque, como siempre, se olvida a personas que lo han dado todo pero sin esperar nada.
Vaya desde este humilde blog mi felicitación y mi homenaje de desagravio para mi colega y amiga Mari Carmen Navarro a quien sólo nombró mi entrañable amigo Gari León.
Muchos besos, guapa.