jueves, 26 de septiembre de 2013

Rutinas



Siempre que volvía tarde a casa el cuadro que contemplaba era el mismo: una bandeja encima de la mesa de la cocina con un cubierto y un plato tapado con otro boca abajo para tratar de evitar (sin conseguirlo) que se enfriase el contenido.
Mi madre se rebullía en la cama procurando que el somier chirriase un poco como avisándome de que había estado despierta para esperarme. Los ronquidos de mi padre llenaban el ambiente dando cumplida información de su estado de tranquilidad acerca de mi tardanza. Mis hermanos en su litera dormían plácidamente.
Casi de puntillas y sin hacer ruido arrimaba la silla a la mesa de la cocina después de cerrar la puerta y destapaba la cena sabiendo que no habría sorpresa, tenía huevos… con patatas fritas.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Un cuento chino



Entró en el bazar decidido a comprar algo, no importaba el qué, sino únicamente por el hecho de comprar, de gastarse el dinero que le habían regalado por su cumpleaños antes de que su madre, con buen criterio, se lo arrebatase para meterlo en la cartilla de ahorros que, aunque todos decían que era suya, no había manera de sacar dinero de ella. Era como si se lo tragase la tierra y nunca más se supo, por eso aquella tarde, al salir de casa de la abuela con el billete de diez euros estrujado en la mano, se dirigió al paraíso de sus deseos.
         La china de la caja le miró con desconfianza cuando le vio penetrar en el local y perderse en el dédalo de pasillos con estanterías hasta el techo y le hizo un gesto al chinito que tenía al lado. Éste salió como un sabueso en su persecución para vigilarle disimuladamente, pero él no notó nada, tan absorto estaba contemplando todo aquello que se ofrecía a su vista y que tanto había deseado. Iba sumando mentalmente los precios de los artículos que pensaba comprar, (y eso que el maestro decía que tenía mala cabeza para los números), pero antes de que estuviera contento con su elección la cantidad se la pasaba del presupuesto.
         Dio vueltas y más vueltas con el chinito pegado a sus talones como si fuera su sombra pero no consiguió una combinación de juguetes adaptable a sus diez euros y, al cabo de unas dos horas y el chinito a punto de caerse de cansancio, decidió llevarle el dinero a su madre y esperar a tener edad suficiente para gastarse el fruto de sus ahorros.

jueves, 29 de agosto de 2013

Volvieron las lluvias



Esta madrugada la bóveda celeste se abrió y dejó escapar toda el agua de los pantanos celestiales con un enorme estrépito de rayos, truenos y relámpagos que yo afortunadamente no oí porque tengo taponado un oído y estaba durmiendo de lado y menos mal porque le tengo algo más que respeto a las tormentas.
Cuando nos hemos levantado, la inundación en el salón de la casa era evidente pues se quedaron abiertas las ventanas y no nos dimos cuenta así que llevamos todo el día secando cojines. La piscina a punto de rebosar y es que nos cayeron encima nada menos que 80 litros por metro cuadrado entre las seis y las once que es cuando salió el sol y que al jardín le han venido de perillas.
Esperemos que esta noche no se repita el fenómeno y, por si acaso, dejaremos las ventanas bien cerradas.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Adiós, Geibal, hasta el verano que viene



         A los dos meses justos, es decir, ayer a las seis de la tarde nos reunimos todas las familias que acogemos niños y niñas saharauis en la provincia de Córdoba. Aunque este año han sido algunos menos, los acogidos han sido más del centenar. Y, por más que todos sabemos que se tienen que ir con sus familias, no cabe duda que el nudo en la garganta era inevitable: las últimas fotos, los últimos besos y abrazos,… Los que peor lo pasaron son los que saben que ya no volverán el próximo año porque han cumplido la edad máxima para participar en la actividad. (¡Ánimo, Ana, ya mismo podrás volver al Sahara para pasar unos días con la familia de Salaqu y Salka!).
         Geibal volverá el próximo verano y acompañada de Fatima Gaia (la hermana de nuestro Brahím) con lo que la alegría será doble.

martes, 20 de agosto de 2013

El “Agua de Litines”



         ¿Quién se acuerda ya de las sodas y gaseosas caseras? Hoy día es casi impensable el fabricarse uno mismo la gaseosa pero no hace demasiado tiempo que, sobre todo en el norte de la provincia de Córdoba, la gaseosa se fabricaba en casa y otro tanto pasaba con la soda donde no había fábricas de “Sifón” (otro elemento habitual en las casas y hoy prácticamente desaparecido).
         Recuerdo que mi madre utilizaba los “Papelillos de gaseosa” para que las magdalenas pujasen más. Utilizaba los de la marca “El Tigre” y, cuando estábamos en el campo esa era la gaseosa que consumíamos porque el pueblo más cercano estaba a más de ocho kilómetros y no había coche como ahora.
         En casa de mis suegros en Villanueva de Córdoba se hacía “Agua de litines” (soda para entendernos) todos los días y, a veces en dos ocasiones en el mismo día. Ése era el refresco usual de la casa hasta no hace mucho.

lunes, 19 de agosto de 2013

Champán Cordobés



         Otra bebida refrescante y muy conocida en la Córdoba de los cincuenta era la combinación de vino blanco fino con gaseosa de limón y que dieron en llamar “Champán Cordobés” y que podría considerarse el ancestro del hoy muy extendido “Rebujito” que se bebe a raudales en las ferias de nuestra Andalucía. Los puristas decían que era un sacrilegio echarle al vino fino de Montilla o Moriles una parte de gaseosa y otros más en plan de pitorreo decían que era estropear la gaseosa.

viernes, 16 de agosto de 2013

Aniversario



Ayer a las doce de la mañana aproximadamente se cumplieron treinta y ocho años del día que Martina y yo nos casamos. Fue un día de calor de esos que se recuerdan durante mucho tiempo y nos pasamos la “noche de bodas” cada uno en una de las terrazas que tenía el piso que alquilamos en Córdoba para vivir.
Lo más sorprendente del caso es que Martina siga soportando los múltiples defectos que me adornan y, sobre todo, mi falta de afición por la cocina. Yo trato de compensarla en lo posible con mis “habilidades” en el campo de la jardinería y produciendo productos  hortícolas pero sé que esto no es comparable al intenso trabajo de llevar una casa que durante bastantes años compatibilizó con su trabajo en la escuela.
Espero que no se canse y dentro de doce años celebremos las “Bodas de Oro”.

jueves, 15 de agosto de 2013

La “Zarzaparrilla”



         Como ya dije en otro momento, yo pertenezco a una generación anterior a la Coca-cola y cuando era pequeño bebía refrescos de naranja o de limón de “Pijuán”, de “La Constancia” o de “El Marrubial” y una cosa muy parecida a la bebida americana que se llamaba “Zarzaparrilla” y que estaba hecha a base del jugo de la raíz de una planta que se cría en estado silvestre en los arroyos enredada con las zarzas. La verdad es que cuando probé la dichosa Coca-cola no me gustó pero como la última marca que fabricaba la Zarzaparrilla había desaparecido del mapa pues tuve que acostumbrarme al nuevo sabor. Y pienso yo que tal vez la compañía americana tendría algo que ver con la desaparición de las otras. (Zarzaparrilla 1001 por ejemplo que era de las más conocidas).

miércoles, 14 de agosto de 2013

La Amapola



Siguiendo con el tema de las bebidas refrescantes y recordando mi época de juventud en el barrio de la Ciudad Jardín de Córdoba, voy a referirme a otra combinación mucho menos conocida pero que en su tiempo se consumió bastante. Me refiero a la “Amapola” que no era otra cosa que un Valgas del tamaño de una copa de vino si bien el vino que dio origen a esta denominación no era el Valdepeñas sino el tinto de Jumilla que daba una diferente coloración a la bebida y que algún parroquiano del Bar Paco (que estaba junto a “Costa sol”) se le ocurrió comparar con un supuesto zumo de amapolas. Su difusión fue mucho más local que la del Valgas pero no he podido resistirme a referirme a ella como elemento que perteneció a una etapa de mi vida en mi ciudad natal.

lunes, 12 de agosto de 2013

El “Valgas”



Es posible que a nadie le interese esta entrada pero es algo que tiene sus orígenes en la época de mi nacimiento y, como tal, es importante para mí como coetáneo mío que lo es.
De todos es bien sabido que el “Cubalibre” es un combinado de Ron y Coca-cola y de la procedencia de la primera de las bebidas y lo que representaba la segunda procede su nombre, (aunque con el tiempo se haya generalizado el nombre a muchas otras combinaciones e incluso se ha bastardeado llamándolo “Cubata”), pues bien, la denominación “Valgas”, (pronunciado “Vargas” en Andaluz), corresponde a una combinación de origen cordobés que procede de las palabras Valdepeñas y Gaseosa que en los años cincuenta (cuando todavía no había Coca-cola en España y, mucho menos “Cubalibres”), era la bebida fundamental del caluroso verano. No obstante, la gaseosa “La Casera” en los años setenta comenzó a popularizar la misma bebida con el nombre mucho menos ingenioso de “Tinto de Verano” pero que ha arraigado más debido a las campañas publicitarias de la marca en cuestión.
De todas formas yo, que soy un poco contracorriente, sigo pidiendo un “Valgas” aunque muchas veces tenga que explicar de qué bebida se trata y aguantar después el consabido: “Ah, ya, un tinto de verano, ¿no?”