jueves, 15 de junio de 2017

El que pregunta se queda de guardia



─Y ayer ¿qué tal?
─Pues eso, martes y trece.
─No me irás a decir que la culpa del subidón de las temperaturas la tiene el “martes trece”.
─No, pero…
─¿Cómo que pero?
─Que no, que no, pero…
─Y dale con el “pero”. ¿Es que siempre tienes algún pero en la boca?
─No, ahora lo que tengo en la boca es un chicle de fresa.
─Ya te estás saliendo por la tangente…
─No, si el chicle es por lo del calor… bueno por la sed que se tiene con tanto calor. Y hablando del calor, yo no creo que tenga nada que ver con el ”martes trece”.
─Pues antes decías que sí.
─No, yo sólo dije “pero”.
─¿Y a qué venía ese pero?
─Pues que siempre por San Antonio hay un subidón de las temperaturas y como siempre es el trece de junio…
─¡Ves, ya estás otra vez con el dichoso “trece”!
─Que no, que no. ¡Jesús cómo se pone el tío con el “trece”!
─¿Yo con el trece?... Para qué te habré preguntado yo por la fiesta del día de tu santo.

miércoles, 14 de junio de 2017

SIN COMPASIÓN



La brisa que besaba tus cabellos
también me transportaba tus deseos
y viene a despertar en mis anhelos
la fuerza y el calor de mi pasión.
Pasión que se encontraba adormecida
por todos tus desaires y desprecios
que ahora tú has cambiado por amor
y vienes a romperme el corazón
pues sé que estás fingiendo y no lo sientes,
tan sólo quieres verme a ti rendido
para matar mi amor sin compasión.

martes, 13 de junio de 2017

Poética o Prosaica



Este año se están agostando los pastos demasiado pronto. Los girasoles, tristes, no levantan cabeza pues tanto calor les impide mirar de tú a tú al Astro Rey. Es tiempo de verano en primavera y los pajarillos abandonan el nido demasiado pronto, casi sin emplumar del todo, porque la flama de la siesta les obliga a buscar sitios más frescos aún con el riesgo de ser pasto de predadores.
Será el cambio climático o será lo que sea pero, la verdad sea dicha, nos estamos asando literalmente y por las noches tampoco bajan las temperaturas de forma apreciable para dar un respiro a nuestros cansados cuerpos.
Alguno dirá: “Hay que echar mano del aire acondicionado, que estamos en el siglo XXI”, pero eso significa disparar el consumo de electricidad que, en su mayor parte, se produce a partir de fuentes contaminantes.
Como la amable persona que me lee habrá podido apreciar, hemos pasado de la bella prosa poética a la prosa “prosaica” de nuestros días. ¡Lástima!

domingo, 11 de junio de 2017

Sol y calor



El sol está en su cénit y las chicharras cantan su monótona letanía creando una sensación de agobio en la atmósfera del inicio de la tarde.
Pocos son los que osan salir a pleno sol, tan sólo alguna lagartija es capaz de solazarse en estas horas de canícula. El vuelo fugaz de un gorrión que cambia de posadero buscando un lugar más fresco y, allá en el lugar más umbrío del jardín, una pareja de tórtolas busca entre la hojarasca algún gusano que sirva de alimento a su solitario polluelo que espera pacientemente en el destartalado nido la visita de sus progenitores.
Sol y calor será la nota dominante mientras todos sestean esperando la caída de la tarde.

sábado, 10 de junio de 2017

La mañana



Un bullir sin descanso anima las primeras horas de la jornada recién nacida. Las hormigas extienden sus sinuosos caminos para llenar de comida sus despensas. Las abejas comienzan a llegar respondiendo al reclamo multicolor de las flores y a sus aromas que las harán trabajar incansables hasta el final del día.
Las lagartijas salen al sol mientras las salamanquesas, que han velado toda la noche, se esconden para digerir su atracón de mosquitos y mariposillas.
Los pajarillos con sus trinos llenan de sonido el aire de la mañana y revolotean disputándose los alimentos que encuentran. Las tórtolas, subidas en los lugares más altos, otean el horizonte como si estuvieran esperando alguna visita y las plantas parecen desperezarse lentamente moviéndose al capricho de la brisa como si interpretasen una melodía que no se oye.

viernes, 9 de junio de 2017

Amanece



Amanece, amanece mientras la madreselva se enrosca lentamente en los alambres de la cerca y la bignonia blanca la adorna con sus flores. El jilguerillo alegra con sus trinos la mañana que poco a poco se va desperezando vistiendo con su luz el florido jardín.
Las lagartijas asoman de debajo de las plantas del huerto para saludar al sol que nos visita cada día y los caracoles buscan refugio entre las hierbas. Los perros olisquean los lugares donde escondieron los huesos sobrantes de su comida del día anterior y la cogujada emite su canto estridente para llamar a su pareja.
Levanta el astro rey pausadamente al par que la vida renace a borbotones por doquier.

miércoles, 7 de junio de 2017

La noche



El canto sincopado del autillo recibe a las tinieblas. Correteos de pequeños roedores entre la hojarasca de los arriates.
Las salamanquesas salen de sus cobijos diurnos y se ubican cerca de los puntos de luz que atraerán a su alimento. Quietas, como si fueran estatuas monstruosas esperan pacientemente a que el insecto se sitúe a sus alcances para estirarse con rapidez y tragarlo de un bocado.
El silbante vuelo de la lechuza nos delata su presencia e incluso llegamos a vislumbrar su silueta en medio de la oscuridad reinante.
Las estrellas nos guiñan desde lo alto y la Luna se pasea majestuosa alumbrando la escena con su luz plateada: ha llegado la Reina de la Noche.

lunes, 5 de junio de 2017

El final de la tarde



El sol ya ha comenzado a caer hacia el poniente inexorablemente. Las abejas emigran, después de libar las flores del Arrayán, hasta las azuladas de la florida Jacaranda para por fin acometer las áureas florecillas del Palo Rosa, que el viento de las tardes hace llover sobre el jardín formando una alfombra dorada. Las hormigas la invaden también buscando su alimento en este final de Primavera caluroso que nos está visitando en estos días.
La tarde va cediendo poco a poco el paso a la cálida noche donde la aflautada voz del Mirlo y el lastimero arrullo de la Tórtola se entremezclan con el refrescante sonido del agua de la fuente y nos acompañan mientras disfrutamos de la frugal cena que será la antesala de nuestro reposo.

domingo, 4 de junio de 2017

Campanas de madrugada



Se despertó sobresaltado. Miró el reloj de su mesita de noche, eran las cinco de la madrugada y aquella campana no dejaba de sonar. Se levantó y miró por la ventana. Llovía mansamente, pero nada, ni un alma se veía por la calle. Pensó en volver a acostarse pero la dichosa campana le tenía preocupado. ¿Habría un incendio o cualquier otro cataclismo?
En esas disquisiciones estaba cuando la campana dejó de sonar, entonces fue cuando, a través de la puerta entreabierta de su habitación, vio que se filtraba una luz que parecía provenir del piso de abajo…
Intrigado salió de su cuarto y bajó por la escalera procurando no hacer ruido… Entonces lo comprendió todo cuando vio como su madre cerraba la puertecilla del reloj de pared que le habían regalado por su cumpleaños.
─ ¿Has oído lo bien que suena, Joaquín? Es exactamente igual que la campana del convento. He probado todas las horas y funciona perfectamente. A lo peor te he despertado, pero no podía esperar a mañana para ponerlo en marcha.

viernes, 2 de junio de 2017

Imprevisto



Selim se levantó de la cama para rezar sus oraciones a la salida del sol. Después se lavó meticulosamente sin dejar suciedad en ningún rincón de su cuerpo. Se dirigió de nuevo al dormitorio donde, en el respaldo de una silla, se encontraba el chaleco que debía portar pero no sobre su ropa como prenda de abrigo sino debajo de ella para hurtarlo de miradas que pudieran descubrir la misión que debía de cumplir aquél día de diciembre que había amanecido nublado y amenazando lluvia. Terminó de vestirse y tomó en su mano el teléfono móvil que debía de tener una función importante en el desarrollo de los acontecimientos que se avecinaban.
Salió a la calle con el semblante serio y circunspecto, se puso la capucha de la sudadera y tomó el camino de la parada del autobús. Sentado bajo la marquesina esperó pacientemente que arribara el bus que tardó aún más de diez minutos.
Subió y enseñó su abono al conductor para, a continuación, situarse casi al fondo del vehículo donde permaneció de pié con aspecto taciturno agarrado al respaldo de uno de los asientos.
Según se iban sucediendo las paradas, el autobús se iba llenando y, dado que su destino era la plaza del mercado central, pronto estuvo abarrotado.
A medida que se iba quedando aprisionado entre los otros pasajeros, fue sacando el teléfono del bolsillo y buscó en él la aplicación que iba a poner en marcha el terrible episodio del que iba a ser protagonista…
¡¡Alá akbar!!, ¡¡Alá akbar!!,.. ─ Gritó varias veces mientras apretaba la tecla del móvil…
Los viajeros del autobús se volvieron hacia él pero en sus caras no se reflejaba el miedo como Selim hubiera supuesto sino que sus actitudes beligerantes le hicieron retroceder asustado hacia el fondo del vehículo… oyendo a la turba que le arrinconaba:
─ ¡¡Acabaremos contigo. Ya no te tenemos miedo, ya no puedes matarnos otra vez!!